Sunday, April 20, 2008

Sobre el porque los hermanos “regulares” no reconocen a las hermanas

Nuestro mundo ha experimentado grandes progresos, aunque muchos de ellos se han materializado de manera desigual en diferentes aspectos.

Uno de los grandes adelantos sociales y de valores lo representa la conquista por parte de la mujer de la igualdad de derechos cívicos y de oportunidades con los hombres, con todavía numerosas y desgraciadas excepciones por ahora.

 

Muchos de quienes se oponen a la admisión de la mujer en la Masonería esgrimen como únicos argumentos, unas veces el de la “tradición”, otras “las Constituciones de 1723″, y algunos van mucho más allá recurriendo a teorías antropológicas de nula base científica y de fascistas reminiscencias que ahora me ahorraré comentar.

 

Estas posturas intentan impedir que más del 50% de la humanidad beba de las mismas fuentes del conocimiento que los hombres “libres” y nacidos de mujer.

 

La Constitución de Anderson salida de la imprenta de Willian Hunter, representa unos de los puntos discordantes. Es en su Sección Segunda (Obligaciones de un Francmasón, apartado III), dónde está el origen de lo que todavía hoy continúa sembrando la polémica:

 

“Los candidatos admitidos como miembros de la Logia , deben ser buenos y leales, nacidos libres, de edad madura y discreta, no esclavos, ni mujeres, no inmorales o escandalosos, sino de excelente reputación”.

Resulta a todas luces incomprensible que una fraternidad que ha luchado contra toda clase de “dogmas”, acabe por “crear” y “mantener” uno, para justificar la no participación de la mujer.

 

Esta postura “dogmática” se fundamenta en un párrafo de un documento producto de la mentalidad de aquellos años y elaborado por hombres de iglesia (no olvidamos la calidad de pastores protestantes de Anderson y Désaguliers), puritanos y con un concepto sobre la inteligencia y aptitudes de la mujer de su época totalmente diferente al nuestro.

Anderson excluye a las mujeres, no por una cuestión iniciática o relacionada con la “tradición”, sino por un hecho histórico constatable en aquella época: las mujeres vivían y morían bajo la tutela masculina y prácticamente nadie las consideraba libres.

 

Refiriéndonos nuevamente a esta lectura dogmática, resulta curioso, que en el Artículo XXXIX (último de ellos) de los Reglamentos Generales, recopilados por George Payne (Segundo Gran Maestre de la Logia de Londres) el año 1.720 (tres años antes de las Constituciones de Anderson), se diga:

 

“Cada sesión anual de la Gran Logia , tiene poder inherente y autoridad para hacer nuevas reglamentaciones o alterarlas, para el beneficio real de esta antigua Fraternidad”.

La aparición de la Masonería moderna o especulativa en 1717, con la organización de la Gran Logia de Londres supuso una desviación de la tradición masónica anterior.

Años más tarde este hecho generó la revuelta de los masones operativos liderados por el hermano Laurence Dermott, quien constituyó la Gran Logia de los “Antiguos” según las viejas instituciones.

Es innegable que la fuente de la “tradición” masónica radica en la Masonería operativa anterior a 1717, de donde se deduce que la Gran Logia de Londres era cismática e irregular “ab initio”. Por lo tanto, hablar de los conceptos de regularidad y legitimidad resulta un tanto compleja y delicada.

Sin embargo la evolución es absolutamente necesaria siempre que se conserve aquello que es “esencial” para determinar el pensamiento masónico, y curiosamente, algunas propuestas concretas que pueden parecer innovadoras, ya eran de aplicación en la tradición masónica antigua.

Pero ahora vemos que el problema generador de división masónica alrededor del concepto “regularidad”, responsable entre otras diferencias, de la no aceptación de la mujer como miembro de nuestra Augusta Orden, se reduce a la clasificación que ciertas Obediencias reservan para otras en función de su origen, Ritos y creencias.

Dejemos estas prácticas de lado y volvamos a las bases del ideario masónico, reconozcamos y devolvamos los derechos que pertenecen a la mujer tanto por sus cualidades como por justicia universal, y hagamos operativo este sentimiento igualitario para todos los seres humanos en cualquier situación que así lo requiera.

Si se pudo evolucionar hacia nuevas prácticas en 1717 solo la voluntad impide reconocer a las hermanas en 2007. ¡Féliz año nuevo!

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La navidad y la luz

Hace tantos siglos que la humanidad festeja la navidad que se ha olvidado de su primitivo origen. Hoy se conmemora el advenimiento de Jesús, pero no siempre fue así.

Con el inicio de la expansión de la Iglesia Católica por todo el continente europeo hacia finales del siglo IV, los Papas no siempre pudieron imponer su fe por la fuerza y a menudo tuvieron que obrar con astucia fingiendo tolerar determinados ritos paganos aunque en realidad los minaban y transformaban progresivamente al entremezclarlos con elementos cristianos añadidos.

Una muestra de ello nos la dejó el papa Gregorio I “El Grande” (590-604) que, aunque siempre ordenó que los paganos fuesen sometidos a castigos y prisión si no se convertían, tuvo que ser más cauteloso durante su conquista evangélica de las almas de los anglosajones, aconsejándole al abad Mellitus, jefe de los propagadores del cristianismo en Gran Bretaña, lo que sigue:

«No hay que destruir los templos paganos de ese pueblo, sino únicamente los ídolos que hay en los mismos; después de asperjar esos templos con agua bendita, erigir altares y depositar reliquias; porque si tales templos están bien construidos, perfectamente pueden transformarse de una morada de los demonios en casas del Dios verdadero, de manera que si el mismo pueblo no ve destruido sus templos, deponga de su corazón el error, reconozca el verdadero Dios y ore y acuda a los lugares habituales según su vieja costumbre…»

Ayer quedé sorprendido cuando hojeé el último número del suplemento que cada jueves publica “Observador Semanal”, una publicación que promueve el ala conservadora de la Iglesia Católica en Paraguay.

La nota en cuestión habla de “la navidad y la luz” y dice así: “En navidad, los cristianos celebramos el nacimiento de Jesucristo, el Dios hecho hombre. No celebramos la fecha exacta, ni el día o la hora precisa. De hecho, el 25 de diciembre fue establecido para hacerlo coincidir con el solsticio de invierno (hemisferio norte), a partir del cual los días se hacen más largos, y para expresar que el nacimiento de Cristo, luz del mundo, vence las tinieblas y la muerte. La hora de la medianoche y la llegada del nuevo día constituyen el escenario propicio para que el Salvador venza la oscuridad y el pecado”.

Sorprende la nota justo cuando Benedicto XVI dijo a los jóvenes, no recuerdo en qué país, que “el nacimiento de Jesús es algo verdadero”.

El tema de la navidad, Jesús y la luz es reiterativo en cada año al llegar esta fecha; sin embargo es importante no olvidar el origen del culto a la Luz.

Con el desarrollo de las culturas urbanas, los rituales solsticiales agrarios no desaparecieron sino que se adaptaron a las nuevas circunstancias y necesidades, por eso las fiestas paganas más importantes rebasaron el ámbito campesino y se convirtieron en ciudadanas, de forma que la fecundidad que en origen solicitaban para el campo y el ganado, pasó a comprenderse como prosperidad y riqueza para la ciudad.

Estas festividades se concentran sobre todo en invierno, pues la actividad humana sufría en estos meses una bajada en su ritmo, ya que la guerra se detenía, nadie se atrevía a navegar y las faenas agrícolas eran entonces menos intensas. El invierno es en consecuencia un periodo muy propicio para que las relaciones que se entablan con el mundo sobrenatural sean más estrechas, más íntimas.

Entre las fiestas de los antiguos griegos y romanos que fueron precedentes de la Navidad cristiana debe destacarse, por su importancia social y trascendencia mítica y simbólica, las dedicadas a Dionisos y Saturno.

Si nos remontamos mucho más atrás en la historia de la humanidad, hasta la época en la que los hombres comenzaron a desarrollar el concepto divino, observaremos que todas las culturas de la Antigüedad pasaron a identificar a su dios principal, o a alguno de los más importantes de su panteón, con el dios Sol y, en lógica consecuencia, situaron la conmemoración y festejo de su advenimiento alrededor del prodigioso evento cósmico que representaba el solsticio de invierno cada 20 a 24 de diciembre.

Caldeos, egipcios, cananeos, persas, sirios, fenicios, griegos, romanos, hindúes y la práctica totalidad de los pueblos con culturas desarrolladas, entre los cabe incluir los imperios, han celebrado durante el solsticio hiemal el parto de la “Reina de los Cielos” y la llegada al mundo de su hijo, el joven dios solar.

En los mitos solares ocupa un lugar central la presencia de un dios joven que cada año muere y resucita, encarnando en sí los ciclos de la vida en la naturaleza. En las culturas de mitología astral, el sol representaba el padre, la autoridad y también el principio generador masculino. Durante la antigüedad, en todo el mundo civilizado, el sol fue el emblema de todos los grandes dioses, y los monarcas de todos los imperios se hicieron adorar como hijos del Sol.

En el Egipto Antiguo se creía que Isis, la virgen Reina de los Cielos, quedaba embarazada en el mes de marzo y daba a luz a su hijo Horus a finales de diciembre. El dios Horus, hijo de Osiris e Isis, era el “gran subyugador del mundo”, concebido milagrosamente por Isis cuando el dios Osiris, su esposo, ya había sido muerto y despedazado por su hermano Seth o Tifón.

Mitra, uno de los principales dioses de la religión irania anterior a Zaratustra, pervivió con fuerza en el imperio romano hasta el siglo IV d. C., era una divinidad de tipo solar, tal como lo atestigua, entre otros, su cabeza de león que hizo salir del cielo a Ahrimán (el mal). Tenía una función de deidad que cargaba con los pecados y expiaba las iniquidades de la humanidad, era el principio mediador colocado entre el bien (Ormuzd) y el mal (Ahrimán), el dispensador de luz y bienes, mantenedor de la armonía en el mundo y guardián y protector de todas las criaturas, y era una especie de mesías que, según sus seguidores, debía volver al mundo como juez de los hombres. Sin ser propiamente el Sol, representaba a éste y era invocado como tal.

Como verificamos, muchos siglos antes que Jesús, estos dioses solares ya habían nacido de una virgen un 25 de diciembre, en una cueva o gruta, siendo adorado por pastores y magos, obrando milagros, perseguidos, ejecutados y resucitados al tercer día.

La religión cristiana prosperó absorbiendo detalles de los cultos paganos, como la imagen del niño-dios en el culto de Dionisio, lo representaban en pañales, puesto en un pesebre; el nacimiento en un establo, como Horus en el templo-establo de la diosa virgen Isis, reina de los cielos; nuevamente como Dionisio, cuando convierte el agua en vino; como Esculapio, resucita a los muertos y devuelve la vista a los ciegos; como Attis y Adonis, es llorado y celebrado por mujeres; su resurrección, como la de Mitra, se produce a partir de una sepultura excavada en la piedra.

Todos ellos habían nacido, según el mito, durante el solsticio de invierno, el nacimiento del sol, fecha en la iglesia llamada Católica sitúa el advenimiento de Jesús, pero nadie en la antigüedad pretendió en serio que los dioses citados fuesen personajes históricos. En lo fundamental, por lo tanto, el cristianismo no es más que un paganismo reformado. ¡Féliz solsticio!.

Laicidad ante el avance clerical

Vamos a hablar una vez más de la Laicidad. Entiendo que en varias ocasiones en este espacio ya escribí al respecto, pero el tema da, debido a que las cosas, por lo menos en América Latina, no están del todo fácil para esta actitud ante la vida.

El fin de semana pasado estuvo por la capital paraguaya el hermano Jorge Carvajal Muñoz, rector de la Universidad La República, de Chile, past Gran Maestro de la Gran Logia de Chile y presidente de ILEC Chile, quien bajo los auspicios de los hermanos de la segunda Gran Logia Simbólica del Paraguay, llegó a Asunción para dictar una conferencia sobre la situación del laicismo en el siglo XXI.

Para promocionar el evento los hermanos junto a Carvajal estuvieron visitando los diferentes medios de comunicación y llegaron el viernes durante la mañana al multimedia donde trabajo .

En la ocasión le realicé una entrevista de unos 20 minutos donde se despachó ante la influencia que aún tiene la Iglesia Católica en el Estado, como así también habló del desarrollo primario en que se encuentra el laicismo en esta parte del mundo. Obviamente dialogamos en torno a los valores, tipos y desafíos de la laicidad en América Latina.

El hermano Carvajal fue contundente: “Estamos en una etapa primaria del laicismo, en un momento en que la legislación está establecida, pero que la práctica y los hábitos son bien distintos”.

Le doy la razón. Por lo menos en el Paraguay la influencia que tiene la Iglesia hacia el Estado es determinante, por lo menos inferior a décadas pasadas, pero aún constituye un marcador de pautas civiles. Un ejemplo: Un obispo emérito desea presentarse a las elecciones presidenciales de 2008. La Constitución Nacional de 1992 prohíbe a los ministros de la iglesia tal posibilidad; sin embargo, el prelado ya tiene fundador su movimiento político y son legión quienes estarían dispuestos a votarlo.

Ante esta realidad, Jorge Carvajal, durante la entrevista, manifestó que la medida es bastante llamativa y destacó que la misión de los clérigos es salvar la vida, pero la del más allá; a la del presente se dedican los políticos y la sociedad civil.

La conferencia
El encuentro para el que llegó el hermano se realizó en el mismo Congreso Nacional, considero que gracias a la gestión del gran maestro de la obediencia, quien trabaja como legislador en representación de un partido opositor.

La disertación del hermano duró unos 40 minutos, tiempo exacto a mi gusto para este tipo de encuentros y al decir de mi esposa, profana en la materia, en su exposición de demostró la habilidad de Carvajal sobre el tema.

Ayudado de una presentación en Power Point inició su disertación de bien abajo, indicando qué se entiende por laicismo, y a partir de ello fue avanzando mostrando las diferencias con las religiones, aclarando en todo momento que la laicidad no está en contra de ellas sino que las contiene hacia el ámbito personal de cada persona.

Criticó con una opinión educada la debilidad del laicismo en la zona, colocando como ejemplo la situación chilena, unos de los países más avanzados en materia económica en la región, pero rezagado sobre el tema tratado.

A diferencia de sus anteriores presentaciones, Carvajal aseguró que en Latinoamérica por el momento sólo existe un tipo de laicismo, aquel original que lucha por la separación del Estado de la Iglesia. Ante este estadio, aseguró que aún nos encontramos como en el siglo XVIII europeo, en medio de la lucha por la separación civil de la clerical.

A modo de conclusión afirmó que depende de cada uno hacer efectiva la materia legislativa que norma la laicidad de las repúblicas, pues recordó que el Estado estableció separarse de la Iglesia, pero no esta de aquel.

Un público desinformado
Unas cien personas participaron del encuentro. Lastimosamente en el momento de las preguntas, las cuestiones fueron muy básicas y reiterativas de la exposición del hermano, situación que demuestra la falta de formación de algunos hermanos sobre la laicidad.

En su mayoría los presentes fueron masones, varones. Mujeres estuvieron dos: una legisladora y mi esposa. Considero que este tipo de encuentros debería ser propicio para la mayor apertura hacia la sociedad, porque de lo contrario se vuelve una reunión de logia, donde quien más quien menos sabe del tema que se habla.

También se demostró una falta de consideración de los hermanos de las otras obediencias masónicas del Paraguay, actitud que demuestra y pone en evidencia el separatismo que existe en la Masonería paraguaya. Por más que noté más de un rostro que se planteaba qué yo estaba haciendo en su evento, considero que seremos más fuertes si en este tipo de actividades trabajamos en conjunto, dejando de lado los papeles de regularidad.

ILEC Paraguay
Justamente el propósito de la venida del hermano Carvajal fue para instalar y dar marcha al Instituto Laico de Estudios Contemporáneos con sede en Paraguay. Este organismo tiene representación en varios puntos de América del Sur, trabajando en conjunto con la CAL de Bélgica.

Por el momento su sitio web está aun de baja, pero según he conversado con sus directores ILEC Paraguay tiene el propósito de establecerse como el principal referente en la materia ofreciendo este tipo de encuentros, propiciando cursos de capacitación a los partidos políticos y realizando publicaciones, a modo de ir generando conciencia en la ciudadanía.

Estaré expectante ante el desarrollo del instituto pues tiene mucho por ofrecer, pero en su cuadro dirigencial falta mayores personalidades que hablen del tema. Por el momento se encuentra representado por un grupo de hermanos empresarios y políticos, pero me preguntó quién desarrollará los trabajos intelectuales que hacen al caso.

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El laicismo hoy, más vigente y con nuevos desafíos

A comienzos de diciembre estuve de visita en Quito (Ecuador) para participar de un seminario sobre los desafíos del Periodismo digital. En la ocasión aproveche la oportunidad para estrechar mis lazos fraternales con los hermanos del Oriente.

El segundo día de mi provechosa estadía compartí una tenida blanca con los hermanos de la Gran Logia Equinoccial del Ecuador, quienes me acogieron fraternalmente y me invitaron a participar del lanzamiento del libro “Laicismo Vivo”, cuyo tema se debe esta nota.

La tenida se realizó en el Hotel Milton Colón y para mi sorpresa y agrado me encontré con las hermanas de la Gran Logia Femenina de Ecuador con quienes compartí mis deseos para que la obediencia se habilite en el Paraguay.

El encuentro tuvo todos los elementos para calificarlo de excelente, sobre todo por el coraje, por lo menos en América Latina, de los hermanos, incluido yo, quienes portamos nuestros mandiles en pleno acto público.

La tenida blanca se organizó en conmemoración de un aniversario más de la GLEE y para presentar el libro “Laicismo Vivo”. No escribí sobre el presente con anterioridad pues me encontraba leyendo el libro que gentilmente me obsequió el Past Gran Maestro.

La publicación se encuentra editada por la obediencia citada y pretende resumir los primeros 100 años de Laicismo en el Ecuador (1906-2006) presentando los desafíos que están por venir y los que vivimos actualmente.

Laicismo, una definición
Para los lectores que no saben sobre la materia les comento que el Laicismo o Laicidad constituyó por más de 200 años el concepto fundamental sobre el cual se cimentaron los Estados modernos. Desde la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en 1789, hasta la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y las luchas anticolonialistas de la segunda mitad del siglo XX, la separación del Estado respecto de cualquier creencia religiosa cumplió con el objetivo central de permitir al ciudadano el ejercicio del libre albedrío y de su libertad individual.

Con el transcurso del tiempo el laicismo consiguió que el Estado no auspicie ni promocione creencia religiosa alguna, ya que en esa facultad del fuero interno, del espacio privado, no debe intervenir el poder público, sino más bien garantizar la libertad del culto de las personas.

Más este logro, base de la democracia actual, no es suficiente para superar profundos desequilibrios que acosan a la humanidad de nuestros días; pues hoy nos vemos abocados a luchar por los derechos llamados de segunda y tercera generación: los derechos económicos, ecológicos, la educación, la salubridad, y al uso apropiado del espacio público.

Estas inquietudes conducen a los masones a reflexionar sobre la urgencia de rememorar, revisar , y de ser necesario, actualizar la comprensión del laicismo; no únicamente como el principio jurídico que sustenta la separación de las iglesias y el Estado, sino como el conjunto de las más desarrolladas formas de convivencia social, con la misma fuerza e intensidad de hace 100 años, cuando se lo identificaba con el faro luminoso que nos llevaría hacia mejores días.

En la medida en que el laicismo sirvió para apuntalar el ejercicio de libertad de conciencia, este principio se ha identificado con el más profundo motivo de existencia de la Masonería que fundamenta su práctica filosófica en la necesidad de ser seres humanos libres.

El libro
El libro aborda temas afines al laicismo, tratando de enmarcarlo históricamente en Ecuador y el mundo, desde los más variados puntos de vista, como por ejemplo, desde la democracia, el espacio público, las discriminaciones (en particular de la mujer), los acontecimientos que han conmocionado a la humanidad en los últimos años, la educación, la política como derecho ciudadano, la economía y otros ítems.

El ensayo está escrito por destacados pensadores de Ecuador y de otros países, quienes contribuyen en cada capítulo su palabra ilustrada en el desarrollo de los importantes temas. El libro tiene una presentación descentralizada donde cada tema es único, es decir son pequeños ensayos en un libro de ensayo.

Laicismo Vivo es el inicio de una serie de publicaciones que planificaron realizar en el marco de nuestros ideales de libertad, igualdad y fraternidad, valores que guían nuestra acción. Por ello, según destaca el Gran Maestro en su presentación, buscarán publicar otros temas relacionados fundamentalmente con los derechos humanos, protección y equilibrio ambiental, anticorrupción, siempre con la idea de contribuir a formar mejores personas y mejores ciudadanos.

El laicismo hoy
El laicismo que hoy tenemos que enarbolar no puede ser el mismo que defendieron los precursores. Las condiciones cambiaron, los desafíos son diferentes. La realidad que vivimos es otra muy distinta. Sin duda, la libertad, la igualdad y la fraternidad que anhelaban los revolucionarios de París de fines del siglo XVIII, estaban muy lejanas de lo que nosotros entendemos hoy por libertad, igualdad y fraternidad.

La aproximación ética a aquella realidad se daba a través de concepciones que marcaban la moral de la época. Y esa ya no es la nuestra. Sin embargo, seguimos luchando por la libertad, por la igualdad y la fraternidad. Hoy, la perspectiva del laicismo es mucho más amplia. Y no es porque el valor haya cambiado; fue su contenido, el ámbito de acción el que varió.

El laicismo hoy más que nunca hace honor a su definición contra cualquier tipo de dogmatismo, sea político, social, económico. Pero al mismo tiempo, se define por ganar cada vez mayores espacios para la cultura de los ciudadanos.

La Masonería tiene en el laicismo un puente que permite avizorar respuestas sociales más adecuadas a los requerimientos de la población. Esto es especialmente válido en la actualidad, cuando tenemos que pronunciarnos como individuos, cada uno de nosotros, ante lo que se nos presenta como una propuesta del porvenir. Tenemos que tomar alguna opción frente a los efectos que tiene para el humanismo el desarrollo de la globalización.

Es el laicismo el que nos permite abrigar esperanzas al prepararnos para un caminar que no será fácil, pero que es deber de los masones.

Crítica a la masonería “regular” ante su pocisión contra la mujer

Ante todo reciban mis disculpas al no actualizar el blog, pero resulta que estuve la semana pasada en Ecuador participando de un seminario internacional sobre periodismo digital, evento organizado por la Organización de Estados Americanos (OEA).

En la oportunidad estuve trabajando con los hermanos de la Gran Logia Equinoccial del Ecuador. Participé del gran evento del año, la ceremonia de aniversario donde lanzaron un libro sobre el Laicismo en Ecuador, pero esto será tema de otro post.

Durante mi estadía en Quito participé del debate que gira en las listas de masonería que se autoproclaman “regulares”. El tema de la mujer surgió debido al mail enviado por un hermano paraguayo a quien reconozco y estimo. En su post habló de las bondades de las mujeres masonas y por ello fue duramente fustigado.

Particularmente estoy afiliado a una obediencia “regular” pero no por ello dejo de compartir mi interés por promover una masonería femenina y mixta. En este estado hay diversas aproximaciones al papel de la mujer con relación a la masonería

.

La respuesta de la masonería “regular”, según el moderador de la lista “masonería” en Yahoo, es la que determina que la mujer es la compañera del masón-hombre, y como tal tiene el deber de apoyarlo; con dicha finalidad se han creado diversas instituciones como las Estrellas del Oriente o Eastern Star, la que permite que las damas se reúnan, dirigidas por una Matrona, y apoyadas por dos Patrones, los que generalmente son dos Past Master o Ex-Venerables, como se les denomina en algunos Orientes. En dicha institución las damas tienen su propio ritual, su propia denominación y oficiales, todos los cargos tienen una finalidad, la de mejorar su función dentro de la familia, en la sociedad y en su importante papel de educadora de sus hijos, buscando la fraternidad entre ellas y al mejorarse, también mejorar todo su ámbito personal y de relaciones a todos los niveles.

 

El moderador agrega que para las jóvenes existen las “Rainbow Girls” o “Niñas del Arco iris”, membresía de 13 a 21 anos, el cual tiene también su propio ritual y organización, puliendo el carácter y mejorando su actitud ante lo que les rodea, comparable a la Orden “De Molay” existente entre los jóvenes. Fuera de este contexto existen algunas otras Órdenes estrictamente femeninas que han sido aprobadas y probadas por la masoneria “regular” , concluye el hermano radicado en Miami.

 

“La decisión del hermano B.S.M. tiene un camino muy claro, o se alinea dentro de la masonería regular y acoge sus principios o terminara a corto o largo plazo siendo expulsado de y acogido en la masonería irregular”. Esta amenaza la hicieron llegar al hermano. Vaya amplitud de pensamiento, parecen el Vaticano, pues si no estás con ellos, estás en contra, vamos.

 

Claro, hay que entender que el tema de la prohibición de la mujer en la masonería “regular” es una regla inglesa, pero veremos que la realidad no es tal en la mayoría del mundo. Algunos hermanos que participaron del debate consideran que la actitud de quienes promovemos a la mujer atenta contra la masonería, pero que dogmática posición.

Es claro que en la masonería autodenominada “regular” todo hermano tiene como deber luego de su juramento, no asistir a una logia irregular (Logias femeninas y mixtas). Las mujeres según un hermano de la lista, reciben con amor el sublime mensaje que sus esposos los masones aprenden cada día en sus talleres y ellas ayudan a transmitírselo primero a los hijos y luego lo van regando a largo del camino por venir. La pregunta que queda pendiente es por qué ella, la mujer, no puede adquirir de primera fuente los conocimientos masónicos.

Yo entiendo diferente el caso. Considero que la mujer debe tener igual participación en los trabajos masónicos, ya sea desde una logia femenina o una mixta, da igual, acaso no todos somos seres humanos e iguales. Aquellos que argumentan que es una tema de “energía” van contra la misma naturaleza, pues hasta el momento la vida solo de da por medio de la unión de la mujer y el hombre.

¡Hermanas sean bienvenidas a la masonería!

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La vigencia del laicismo

Ante todo reciban una disculpa por no actualizar el blog en estos días. La próxima semana viajo a Ecuador a participar de un curso sobre periodismo digital y como será la primera vez que visitaré el país, estuve buscando información al respecto y además aproveché la ocasión para investigar sobre el estado de la Masonería en Ecuador. Me enconté con un artículo bastante interesante que habla de la vigencia del laicismo en las sociedades, sobre todo las latinoamericanas quienes tienen gran raigambre clerical. Sobre el tema presentarán

un libro el 28 de noviembre

en una tenida Blanca. Al regreso les comento, por de pronto les invito a conocer más de cerca la vigencia del laicismo.

El tema del laicismo constituye una de las más importantes preocupaciones de la Masonería a nivel mundial. Al analizarlo en su III Congreso Masónico Nacional realizado en abril de este año, la Masonería ecuatoriana decidió profundizar en el concepto y los contenidos del laicismo, y en su aplicación en la realidad actual en la construcción de la equidad. En este Congreso se discutió y trabajó sobre la relación del laicismo con la educación, la democracia y la religión.

Estas reflexiones motivaron a la Gran Logia Equinoccial del Ecuador (GLEDE) a organizar un análisis sistemático y profundo del laicismo, para internalizarlo en la conciencia de los masones y trabajar para inducirlo con más fuerza en la sociedad ecuatoriana con el fin de “lograr un equilibrio social”.

Para los masones la “laicidad” es un marco de relación en el que los ciudadanos y ciudadanas pueden entenderse desde la diversidad pero en igualdad y, por lo tanto, construir una sociedad mejor.

La laicidad es garantía de respeto al semejante y de ciudadanía en la pluralidad, o dicho de otra manera la laicidad es factor de democracia, de participación, de unidad en la diversidad, de interculturalidad.

Desde la interculturalidad, la laicidad puede y debe generar las condiciones para que los ciudadanos decidan por sí mismos en un marco de dignidad, participen en la construcción de una país más justo y no permitan la imposición de tiranías, vengan éstas del poder económico, del poder político, del poder religioso, o lo que es peor de la concentración de poderes.

El chileno Enrique Silva en un trabajo sobre Masonería y laicidad presentado en la Gran Logia de la Masonería de Chile hace un año, dice que el nacimiento del laicismo está marcado por la necesidad de evitar que el manejo de la sociedad, a través del Estado, quedara sumido bajo arbitrio confesional. Quienes enarbolaron por primera vez las banderas del laicismo lo hicieron respondiendo a la urgencia de impedir que la cuestión social fuera sometida por la visión dogmática. Y el propio nombre del laicismo obedece a subrayar la calidad laica, sin conexiones con instituciones religiosas, que debían tener aquellos que manejaban las cuestiones públicas. “Desde las luchas que se iniciaron por allá por la segunda mitad del siglo XIX, hemos recorrido largo trecho. Sin embargo, el atractivo del poder obnubila constantemente a quienes, por abrazar una fe, creen poseer la verdad, y desean ejercer la influencia religiosa sobre las sociedades”, comenta Silva.

Por su parte el Presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, decía en una ponencia presentada ante la Gran Logia de la Masonería del Uruguay en 2005 que se va contra el laicismo “cuando se impone a la gente”, pero también “cuando se priva a la gente de acceder al conocimiento y a toda la información disponible”.

Años antes, en agosto de 1971 en la Gran Logia de Colombia, otro masón y socialista, el ex presidente chileno Salvador Allende decía que “los hombres sin ideas arraigadas y sin principios, son como las embarcaciones, que perdido el timón, encallan en los arrecifes”, y agregaba que no pedería el timón de sus “principios masónicos”. Además reivindicaba la necesidad de que los pueblos deben “vivir el contenido de palabras tan significativas y que constituyen la tríada de los fundamentos masónicos: Fraternidad, igualdad y libertad”. “Hemos sostenido que no puede haber igualdad cuando unos pocos lo tienen todo y tantos no tienen nada. Pensamos que no puede haber fraternidad cuando la explotación del hombre por el hombre es la característica de un régimen o de un sistema. Porque la libertad abstracta debe dar paso a la libertad concreta. Por eso hemos luchado. Sabemos que es dura la tarea y tenemos conciencia de que cada país tiene su propia realidad, su propia modalidad, su propia historia, su propia idiosincrasia. Y respetamos por cierto las características que dan perfil propio a cada nación del mundo y con mayor razón a las de este Continente. Pero sabemos también, y a la plenitud de conciencia, que estas naciones emergieron rompiendo el correaje por el esfuerzo solitario de hombres que nacieron en distintas tierras, que tenían banderas diferentes, pero que se unieron bajo la misma bandera ideal, para hacer posible una América independiente y unida. La historia nos enseña que unas pocas Logias, como las Lautarinas, fueron la semilla y la simiente de las luchas emancipadoras”, argumentaba Salvador Allende.

La integración suramericana que se viene gestando desde hace algún tiempo y que ha comenzado a profundizarse con la instalación de algunos gobiernos progresistas en América del Sur, puede ser un factor de unidad real de los pueblos, si se basa en el laicismo, en la interculturalidad. La integración no es de forma sino de espíritu y propósitos, decía el libertador y masón Simón Bolívar, y está íntimamente ligada a la construcción de un Nuevo Ser latinoamericano. Un ser dueño de sí mismo, capaz de conducir su propio destino como señalara el revolucionario independentista uruguayo José Artigas, también fue masón.

Hugo Noboa, quien ha estudiado sobre el laicismo en Ecuador, asegura que en el país las ideas de independencia nacional, libertad de pensamiento y expresión, tolerancia política y religiosa, laicismo, son caminos trazados desde la guerra de la independencia, alcanzan una expresión muy alta en el gobierno de Eloy Alfaro. “Sin embargo, aun en el presente podemos decir que siguen constituyendo una utopía. Dicho de otra manera, todavía no ha entrado en plena vigencia el Estado secular. Si bien, el liberalismo logró consolidar viejas aspiraciones como la abolición de la inquisición y de instituciones feudales como el concertaje, además de otras conquistas como la escuela pública o la libertad de imprenta, en materia de democracia no pudo o no pretendió cambios más importantes”, asegura Hugo Noboa.

Enrique Silva explica que si bien la Constitución Masónica no señala al laicismo como uno de sus principios “hace mención a sus componentes esenciales al definirse como “centro de unión para los hombres de espíritu libre”, al exaltar “la virtud de la tolerancia”, al rechazar “toda afirmación dogmática y todo fanatismo”, al propugnar “la justicia social”, al combatir “los privilegios y la intolerancia”, al señalar que “practica la solidaridad humana” y “respeta la opinión ajena y defiende la libertad de expresión”.

El martes 28 de noviembre, a las 19 en el Hotel Colón de Quito, al cumplir 27 años de haber levantado columnas, como se describe en lenguaje masónico la fundación de una logia o una gran logia (reunión de logias en una geografía determinada), la Gran Logia Equinoccial del Ecuador presenta un libro sobre laicismo en una Gran Tenida Blanca, evento en el que puede participar mediante invitación gente que no pertenece a la Masonería , y que promete ser un punto de partida para el debate sobre el tema, en un momento en el que vuelven a mostrarse en el país rasgos de intolerancia política, religiosa y cultural desde algunos sectores de poder.

 

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado frente a los retos del siglo XXI

El Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo de Francia, Hubert Greven, estuvo de visita en Paraguay para conocer el desarrollo del rito en el país y ofrecer una conferencia pública que abajo se presenta. Conocí al hermano en un viaje que hice a China en 2004 y de regreso quedé una semana en País. Llegué un 24 de junio, nada es casual.

En esa breve estadía conversamos con Hubert como si nos conociéramos de hace tiempo. Particularmente considero que nos une nuestro ideal de ver una sola Masonería y un solo Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Cuando lo dejé para que tome el avión en el aeropuerto de Paraguay me dijo “todas las esperanzas nos están permitidas”, recordando la conclusión de la conferencia.

El Supremo Consejo de Francia el segundo más antiguo del mundo. Su legitimidad arranca de 1801, puesto que fue creado por el conde de Grasse-Tilly, miembro fundador del Supremo Consejo de los Estados Unidos (1801). Desde 1804 ha superado las vicisitudes de la historia y permanecido escrupulosamente fiel a los principios tutelares de la orden y desde 1980 emprendió la tarea de restablecer su autenticidad. Con tal fin llegó al Paraguay el hermano Hubert Greven, Soberano Gran Comendador desde el 2000, y presentó las líneas que van a continuación, palabras que no tienen desperdicios.

Desde hace por lo menos 200 años, todo masón escocés es el vector de un conjunto de principios y de valores dando un sentido a la vida y a una humanidad más consciente, responsable, solidaria, fraternal, en otros términos, a otro modo de vivir en el mundo, de celebrar al hombre, de estar en el infinito espacio-temporal del universo.

Si el hombre del siglo XXI quiere salvarse del caos material y espiritual que le amenaza, tiene que saber encontrar el carácter sagrado de su ser, para reconquistar su existencia. Atrevámonos a decir juntos que el futuro pertenece al Escocismo, porque el Rito Escocés Antiguo y Aceptado sirve para formar a hombres de conocimiento impregnados de espiritualidad y de humanismo, para los cuales justicia, equidad, respeto y amor del otro vienen a completar y enriquecer los valores de lo innato y de lo adquirido, hombres que se esfuerzan por entender, más que por convencer, para quienes el eslogan de 1968 “hacer el amor y no la guerra” tiene un sentido simbólico elevado.

Para sobrevivir en un entorno hostil porque en él reinan la intolerancia, la impostura y la hipocresía, los despotismos opresores de la libertad del hombre, de la libertad de pensamiento y de la libertad de conciencia, se necesitan hombres verdaderos en todas las circunstancias, hombres capaces de aliarse con la virtud y con los hombres virtuosos para difundir por la faz de la Tierra las virtudes que nacen de la Fe y de la Caridad , hombres capaces de luchar para defender la causa de la Justicia y los derechos del Hombre contra toda autoridad ilegítima o abusiva, ya sea política, militar o religiosa. El mundo tiene necesidad de tales hombres.

No tengamos miedo del futuro, confiemos: el método iniciático nos pone en condiciones de integrarnos armoniosamente en la sociedad a pesar de sus contradicciones, porque nos permite distanciarnos de sus fluctuaciones, sus cambios y sus repudios, sin olvidar nunca la misión que nos está reservada. La finalidad del Rito Escocés Antiguo y Aceptado no es cambiar la sociedad, sino cambiar las mentalidades. A este respecto, cada uno de nosotros, a condición de superar sus problemas personales, puede hacer cambiar algo. De esa manera, simultaneando la reflexión y la acción, será como podremos hacer que los hombres cambien su manera de contemplar el mundo.

Para asegurar esa misión, tenemos que perpetuar el Rito Escocés Antiguo y Aceptado como memoria colectiva, perpetuar su función iniciática y ontológica, perpetuar la calidad de su práctica para perpetuar la Orden como conciencia colectiva de valores fundamentales para moldear una humanidad a la que debemos ayudar a progresar. Para perpetuar la Orden escocesa a la cual pertenece, el masón tiene que conocerla, y este conocimiento se obtiene con el estudio de su pasado, es decir de su historia, con el estudio de su presente, es decir la frecuentación de los talleres y el conocimiento de sus hermanos, con el estudio de su futuro, es decir la realización de su ideal. Estos son los deberes sagrados del masón escocés del primer al trigésimo tercer grado, y ello en conjunción armónica con la Gran Logia , porque estamos comprometidos en la misma misión y tenemos el mismo proyecto. Nuestro deber es hacer progresar a nuestros hermanos aprendices hacia más luz, seguirles y animarles en su iniciativa y en sus esfuerzos.

Perfeccionarse, progresar en su búsqueda de verdad, es lo que nuestros hermanos aprendices esperan de nosotros, es también lo que esperamos de ellos. Progresar hacia la verdadera Luz resume simbólicamente todas las funciones del Rito. Para ello, hablémosles del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y de su progreso, de la extraordinaria aventura humana que nos propone, sin rodeos pero también sin vanagloria de saber un poco más que ellos, simplemente porque tenemos más experiencia en la práctica del Rito. Recordemos que a algunos de nosotros nos hubiera gustado que nuestros mayores nos hubieran ilustrado más en nuestro trayecto para permitirnos un avance más rápido y seguro en nuestra búsqueda. Trabajemos para que, un día, los aprendices nos adelanten.

Cada aprendiz, desde que entra por primera vez en el Templo, debe ser consciente de que sus compromisos harán de él un hombre con conocimiento y amor, del que la Orden tiene necesidad, que la sociedad necesita, que la humanidad necesita.

La civilización moderna ya no tiene una visión parcial de sus metas y de sus deberes, porque es demasiado directa y estrictamente utilitaria. Es lo que la distingue de las civilizaciones anteriores, fundadas en la espiritualidad. Y es lo propio del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, orden tradicional e iniciática, proponer esa espiritualidad que, además de su humanismo intrínseco, ofrece una visión y una dimensión global donde se armonizan la realidad física y la realidad metafísica, el mundo exterior y el mundo interior.

Porque reducir el proceso iniciático a una dimensión exclusivamente humanista, es privarle de su fundamento. De hecho, la perfección a la cual tendemos incluye a la vez las calidades del corazón y el espíritu. Una búsqueda únicamente basada en el intelecto, la cultura, la moral, o el pensamiento sería estéril, porque giraría estrictamente en torno al hombre y estaría artificialmente separada de la verdadera Vida. Dejemos de obnubilarnos con las disfunciones de la sociedad, con las imperfecciones del género humano. Más bien llenémonos los ojos de la belleza del mundo. La verdadera Vida, esta vida tan bella, es algo inexplicable, es una fuerza misteriosa que se siente en el vuelo de una mariposa en un prado, la mirada inocente de un niño, la mano auxiliadora tendida al débil, la sonrisa de una persona querida, una puesta del sol en la montaña. Es también una fuerza que nos eleva hacia los misterios de la creación, de la vida y de la muerte, de la belleza y del amor, del porqué de nuestra presencia en la tierra.

La orden escocesa persistirá si ponemos en práctica en el mundo la enseñanza que sacamos de sus símbolos, de la reflexión esotérica, realizando la síntesis entre tradición y progreso. Permanecerá potente y respetada si sus miembros respetan las virtudes que han jurado practicar. Se expandirá si permanece independiente de todas las ideologías, de todos los sistemas, corruptelas y privilegios.

Según al astrología esotérica, acabamos de entrar en la era de Acuario, en la cual el hombre debe descubrir por si mismo la verdad y ejercitarse en pensar libremente. Así que es un cambio ideológico importante el que deberá producirse. Si tal es el caso, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado desempeñara un papel capital en ese cambio, y es capaz de ello.

En efecto, nuestro Rito es portador de un mensaje con vocación espiritual porque es soporte y vector de un mito fundamental; el del inconsciente de los pueblos. Sobre esa base, es lógico que perdure y se desarrolle en el curso del tercer milenio naciente. Vayamos en paz y serenamente, todas las esperanzas nos están permitidas.

En otra nota profundizaremos al detalle sobre la espiritualidad de este rito y la autenticidad del Supremo Consejo de Francia.
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El Rito Francés, “el más racional y adecuado a nuestra época”

Francia es el país donde han surgido la mayoría de los principales ritos masónicos, por lo que podríamos hablar de que, en realidad, todos ellos son ritos franceses.

El Rito Francés, rito utilizado por la mayoría de las Logias del Gran Oriente de Francia y por todas ellas en el momento de su creación, ha sabido conservar, en los aspectos fundamentales, los usos originales introducidos por los fundadores de la Francmasonería en el continente a principios del Siglo XVIII y desarrollar formas específicas, coherentes y adaptadas a nuestra propia idea de la Masonería y a sus evoluciones.

El Rito Francés es sin duda alguna el Rito más antiguo practicado en la Europa continental. Tiene la ventaja de tomar su fuente directamente del que se practicaba en la época de Anderson en torno a 1723 procedente de los que se denominaron los “modernos” lo que le confiere una legitimidad y en consecuencia una regularidad incontestable.

Origen y evolución
Existen en el mundo diversos sistemas masónicos, muchos de los cuales cuentan con altos cuerpos que determinan su doctrina particular, su organización, grados y rituales, a los que se les denomina Ritos.

Las primeras Logias francesas se establecieron probablemente después de 1646, casi siempre bajo el impulso de los partidarios de los Estuardo refugiados en Saint Germain de Laye, por lo tanto con una influencia escocesa e irlandesa. Pero los representantes de la Gran Logia de Londres, creada en 1717, tomaron rápidamente el relevo e impusieron sus reglas.

Parece que la masonería, en su origen, no conoció más que un sistema de dos grados: el grado de Aprendiz aceptado y el grado de “Compañero del oficio”.

Entre 1730 y 1740, el primer grado original se desdobla (Aprendiz, Compañero) y el segundo grado se convierte en el tercero (Maestro), aumentándose con la novedosa leyenda de Hiram, aparecida en los años 1720, drama que se convierte en el relato central, fundando el origen y la unidad de la cultura masónica. Esta división, el deseo de sacralizar el lugar de reunión y la necesidad de dar una profundidad al Oriente, harán modificar la organización del espacio utilizado.

Después de su periodo de implantación y con las evoluciones específicas en Francia, sobre 1740 aparecen algunas aportaciones herméticas y de influencia caballeresca y monásticas importantes. Esto va a traducirse, en particular, en el empleo de la espada en las ceremonias, la evolución del modo de recepción de los neófitos y en la llegada de nuevas palabras al argot masónico, así como por la importancia dada al tema del evangelio de San Juan y en general a la Biblia. En realidad, se hacen una multitud de innovaciones diarias, generándose una enorme diversidad ritual a partir de la mitad del siglo.

Varios hechos deben tenerse en cuenta para apreciar la unificación ritual que el Gran Oriente de Francia va a establecer a partir de 1773, fecha de su constitución como una Obediencia de un nuevo tipo. Todas estas etapas condujeron a constituir la Masonería tal y como la conocemos hoy.
La fundación del Gran Oriente de Francia, en mayo de 1773, introduce un principio de unidad y coherencia obediencial y ritual. Se puso fin a la inamovilidad de los Venerables y se instituyó un principio de autoridad democrático.

Serán necesarios trece años para lograrlo. La primera Comisión (constituida por Bacon de la Chevalerie, Stroganoff y Toussaint) y sobre todo, después de 1776, la segunda Comisión (con Guillotin, Morin, Brest de la Chaussée y Savalette de Langes), investigaron profundamente.
Roettiers de Montaleau quien dirigiera del Gran Oriente de 1795 a 1804 con el título de Gran Venerable en ausencia del de Gran Maestro, será quien fundamente este proceso con la compilación de un Ritual Unificado y Codificado que fue editado en 1801 con el nombre de “Regulador del Masón”.

Esta regulación global proporcionará a la inmensa mayoría de las Logias del país una herramienta a la que se puede calificar de síntesis razonable, sucinta y con formas rituales equilibradas.

El carácter laico
El ritual del Rito Francés será modificado dos veces en la segunda mitad del Siglo XIX. En primer lugar por Murat quien hizo una versión corta y, probablemente, la más auténtica y fiel. A continuación por Amiable en un tiempo influenciado por el racionalismo, el positivismo y el cientificismo.

En 1877, el Gran Oriente de Francia decidió suprimir de sus trabajos la fórmula que obligaba a consagrar los trabajos a “La Gloria del Gran Arquitecto del Universo” como manifestación institucional de la defensa irrestricta a la absoluta libertad de conciencia de sus miembros, quienes están en libertad de creer o no creer en lo que les plazca.

Esta resolución del Gran Oriente fue el resultado de una enconada lucha desarrollada durante muchos años en reacción a otra resolución del Gran Oriente, tomada en 1849, por la cual se incluyó un artículo en la Constitución, que establecía como obligación para ser admitido en la masonería la creencia en Dios y en la inmortalidad del alma.

Eugenn Lennnhoff nos dice al respecto: “En 1875, el obispo Dupanloup se dió de baja en la Academia en protesta de la elección del eminente positivista Littré, autor del Diccionario etimológico, quien contaba 74 años de edad y solicitó ingresar en el Gran Oriente. Preguntado antes de la iniciación si creía en Dios, respondió: “Un sabio de la antigüedad, a quien un rey preguntó lo mismo, reflexionó durante muchos días, y nunca se sentía capacitado para responder. Yo os ruego que tampoco de mí exijáis afirmación ni negación”.

“La ciencia no niega una Causa primordial, porque no halla en parte alguna nada que la niegue ni la demuestre. Todo saber es relativo. Cada vez hallamos nuevas esencias y leyes primordiales cuyo profundísimo fondo desconocemos”.

“Quien resueltamente diga que no es creyente ni ateo, no hace sino demostrar su incomprensión del problema del origen y fin de las cosas”.

“Dos años más tarde el Gran Oriente suprimió la fórmula del “Gran Arquitecto del Universo”. El clérigo protestante Desmons había defendido la proposición encaminada a esta supresión, alegando la necesidad de que el principio de la libertad de conciencia quedase expresado tan claramente como fuese posible. Esto tuvo efecto mediante esta fórmula: “La Masonería tiene por principios la absoluta libertad de conciencia y la solidaridad humana. No excluye a nadie por razón de su credo”. (Eugen Lennhoff, op. cit., pag. 104)

El Rito Francés y la problemática social
Existen una característica que determinan la preocupación social de las obediencias, logias y masones de Rito Francés, el carácter intelectual de los trabajos de este Rito.

Este factor, muy propio de la masonería latina, difiere de las logias anglosajonas, que tienen una actividad fundamentalmente ritualística, por lo que han debido confiar la tarea intelectual a logias especiales de estudios e investigación. En la masonería latina, muchas logias, especialmente las que asumen con responsabilidad el desarrollo de sus programas de trabajo son verdaderas logias de investigación.

El carácter filantrópico de este rito puede ser entendido de diversas maneras, pero todas ellas llevan implícita la idea de amor a la humanidad, y amar implica dar y darse.

Y la forma de entregar nuestro aporte a los demás, a nuestra comunidad y sociedad, y sobre todos a los más necesitados, debe pasar necesariamente por un análisis de la realidad social para ver qué se necesita hacer y qué puede efectivamente hacerse en su beneficio en este momento y lugar claramente determinados.

Los altos grados
La masonería simbólica (denominada masonería azul), se refiere exclusivamente a los grados de Aprendiz, Compañero y Maestro y está consagrada a la adquisición de la habilidad en el uso de la herramienta masónica. Es solamente, cuando está en plena posesión de esta habilidad cuando el Maestro puede actuar eficazmente sobre él mismo y sobre la sociedad.

Los cuatro Órdenes siguientes se destinan entonces a la acción, acción que se vuelve fértil por la calidad de la herramienta forjada en los tres primeros grados.

La utilización de la herramienta va a ponerse en valor sucesivamente en cuatro ámbitos, correspondiendo a cada uno de los cuatro Órdenes.

1º Orden, “Elegido” : Tiene por tema fundamental el establecimiento de la justicia en todos los ámbitos.

2º Orden, “Gran Elegido”: Se refiere a la unión de los hombres y al logro de unos valores universales.

3º Orden, “Caballero Masón”: Dedicado a las dificultades de la edificación social y la reconstrucción.

4º Orden, “Perfecto Masón Libre”: Después de haber recorrido las etapas anteriores: establecer la justicia, trabajar por realizar la unidad de los valores y reconstruir, el masón se puede establecer en una sociedad justa y esclarecida.

A modo de conclusión
Son características esenciales del rito francés: su sistema de gobierno democrático, su carácter laico, tolerante y filosófico y su preocupación por la problemática social.

Por esto, en la actualidad el Gran Oriente de Francia, sin necesidad de ejercer ningún poder o presión internacional, se ha convertido en líder de la llamada Masonería Liberal en todo el mundo y el Rito Francés se ha constituido en el vehículo más adecuado de expresión y práctica de este tipo de masonería democrática, comprometida con la problemática social y con el progreso de la humanidad, por lo que un autor como Lorenzo Frau Abrines ya afirmó de él que “…dígase lo que se quiera, el Rito Moderno o Francés, dado el espíritu filosófico y de reforma progresiva que inspira su doctrina, es el más racional y adecuado a nuestra época, de cuantos en el día se practican…”.

El masón ante su entorno social


Para definir al masón de hoy partiré de aquel que asiste a una logia en donde se busca conformar al hombre de hoy y de mañana, y en donde la energía motora que mueve las grandes obras humanas, circula por la aportación de hombre libres y de buenas costumbres, que buscan practicar la hermandad y el cambio hacia el progreso humano y espiritual de quienes le rodean.
Al definirlo así, de paso estoy dando elementos para entender a ese gran prisma que es la masonería, la cual, al igual que un diamante, cada uno de sus miembros la observa y busca desde cada una de sus múltiples caras, así entonces, estoy hablando de un crisol donde se mezclan los caracteres y criterios más disímiles, lográndose de esto las aleaciones que un mundo como el actual requiere para satisfacer la creciente necesidad de líderes.

Shakespeare no sin razón dijo: “si has visto a un hombre, has visto gran cosa” y precisamente creo que el valor de nuestra Augusta Institución es que a través del estudio y la práctica consciente, da los elementos para ser cada día mejor como medio a influir positivamente en la sociedad.

Los masones de hoy, como los de siempre, son hombres de carne y hueso, que respiran y que tienen un gran cúmulo de defectos y de virtudes y precisamente es la fuerza de voluntad para devastar esas imperfecciones y multiplicar el efecto bienhechor de sus cualidades, lo que siempre ha distinguido a este género de hombres por sobre los demás.

En un Paraguay en donde contrastan la opulencia y la miseria, en donde la justicia es clamada por muchos, en donde los problemas económicos pesan cada día más sobre la clase media y baja que sobrepasan el mayor porcentaje de la población, en donde la corrupción es la madre de gran parte de nuestras dificultades, en donde mientras el aparato gubernamental habla de confianza y de un mañana mejor, la realidad no siempre lo demuestra, es ahí, donde la masonería tiene enclavados a sus hombres, enfrentando el reto del dictado de su conciencia.

El masón moderno es un hombre comprometido con su época, no importa la posición social, ni el lugar en donde se encuentre, ya sea desde una oficina, una fabrica, una escuela, un campo de cultivo, o un mostrador, el busca con su ejemplo que virtudes como la fraternidad, la justicia, la honradez, el trabajo, el estudio, el orden, la verdad, reinen entre quienes le rodean.

Es cierto y estimulante saber que en nuestra orden han habido hermanos que con sus obras han ayudado al progreso de la humanidad, de ellos hay que imitar su entereza, su perseverancia, su valor para enfrentar su posición e ideales ante sus detractores.

A ellos debemos tenerlos como ejemplo perenne de lo que podemos llegar a ser, pero también hay que recordar que entre nosotros han habido quienes han frenado ese progreso, de ellos en lugar de avergonzarnos y ocultarlos en lo más recóndito de nuestra memoria histórica, debemos conocer sus obras y analizar sus errores, eso también es valiosa enseñanza, pues nos enseñan a conocer caminos erróneos que hay que evitar.

Y ya hablando del presente, cuando de nosotros no nos hemos quejado alguna vez de esos hermanos que dentro de nuestra organización han extraviado sus instrumentos de trabajo y lejos de comprenderlo arremeten contra el bienestar interno sin darse con ello cuenta que están destruyendo lo que dicen amar, de ellos también debemos aprender para no ser así, ni dejar que quienes ingresan a la orden sean fácil presa de su mal ejemplo, sólo acorralándolos con organización, trabajo y armonía una logia puede proseguir su noble función generadora de positivas influencias.

Aquí de nueva cuenta surge al tema de ese potente juez que debe guiar la orden del masón y que es la conciencia, definida ésta como la capacidad intuitiva, sujeta a desarrollo y perfección por medio del raciocinio y la experiencia, que nos permite conocer el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar para conservación del individuo y de la especie humana. Es evidente que en cualquier individuo ésta minimamente funciona a dos niveles: el individual y el colectivo que en otras palabras son el “yo” y “los demás”.

Dependiendo de la escala de valores de cada individuo, ambos pueden ser preponderantes:
Para quienes están sujetos a una angustia continua por sobrevivir o por dominar a quienes le rodean, el nivel “yo” es lo más importante, y salvo excepciones, considero que se trata de espíritus poco evolucionados que poco han hecho por avanzar.

El segundo grupo, personas que tienen en primer plano la conciencia colectiva (el “los demás”), considero son los que la humanidad requiere para progresar hacia la satisfacción de sus necesidades.

De ellos hay menos, pero que orgullo para la masonería si la mayoría obráramos haciendo un uso consciente de nuestra inteligencia para el bien de nuestra comunidad, con ello la justicia encumbraría mayores alturas en la mente de los demás.

Gente que piensa en el nivel “de los demás” es lo que la masonería requiere para responder a las necesidades del mundo, si solemos en orgullecernos de lo que han hecho los grandes masones por la humanidad y por el papel que ha jugado nuestra orden en la historia del hombre, mejor enorgullezcámonos actuando y permitiendo que ese presente que hoy vivimos, que es el futuro del ayer, sea mejor, porque la presunción no basta, hay que obrar en consecuencia, ¿de que le sirve a la masonería alguien que no estudia, que no une la acción a los ideales?, ¿de que le sirve alguien que en lugar de ayudar a progresar a los demás, busca frenarlos?, ¿de que le sirve alguien, que, cuando habla de masonería declama los más bellos y sublimes pensamientos sobre ella, si es abrumado por el peso de su mal proceder?

Incluso, buscar recuperar la preponderancia histórica de la masonería por buscarla, quizá no tenga caso alguno, es mejor preocuparnos por cerrar filas y hacer de nuestras logias un ejemplo viviente de eso que proclamamos, así y solo así, por efecto mismo de un ambiente favorable, los masones que en ellas se desarrollen serán cada día mejores hombres, mejores padres, mejores líderes, así y sólo así, sin buscar el fin, sino trabajando sobre los medios, la fraternidad será reconocida y elogiada por quienes han sido beneficiados a través de las obras de sus miembros.

Un grave problema de muchas de nuestras logias es facilitar el ingreso de todo aquel que ha sobresalido en el ámbito social, económico o político, sin analizar como lo ha hecho y como lo está haciendo, esa gente sólo trae un beneficio inmediato, que pronto se diluye ante su público comportamiento, contrario a un verdadero proceder masónico resultando que lo único que se gana es acrecentar la negra idea popular de que la masonería está integrada por poderosos sin escrúpulos que lo mismo matan a los que ser alejan de ella, como son corruptores de todo orden establecido.

No. hermanos mejor luchemos por la imagen de nuestra Orden sea la de una fraternidad bienhechora y amante del progreso y que en lugar de recibir recompensas de las masas, reciba su admiración y respeto.

¿Como hacerlo? quizá esto no sea fácil, pero si no luchamos conscientemente por ello jamás lo lograremos; sólo proyectando al exterior gente formada con conceptos éticos bien definidos podremos hacerlo; y, para ello es de primordial importancia un análisis de conciencia sobre que somos y que queremos ser.

Si somos pusilánimes, temerosos, faltos de amor por el estudio y el análisis libre y critico de cuanto nos rodea, lo único que podemos producir es una masonería floja y apática que no aporte nada al progreso de su entono social.

Pero si decidimos ser estudiosos y aplicar ese estudio y superación a nuestras vidas, selectivos con nuestros candidatos para poder formar en ellos una conciencia de servicio y amor a los demás, tener presente que ante una responsabilidad social debemos actuar como masones ayudando a construir el gran edificio de la humanidad, sólo así estaremos haciendo una masonería fuerte y respetada.

Otro problema que se respira en algunas logias es la queja de los aprendices de que no todos los maestros de su taller son eso: maestros.

Eso ha sucedido porque un importante porcentaje de los masones nos preocupamos por coleccionar grados, más por vanidad que por amor al estudio, y sólo somos aplicados en la lectura cuando se busca llegar a compañero o maestro o ascender en los grados filosóficos.

Pero ya teniendo el grado respectivo jamás se vuelve a tocar un libro, por desgracia aún es frecuente ver a esos maestros que ocultan su ignorancia en la tan trillada frase “eso no es de tu grado, cuando llegues lo sabrás” y, ¿que pasa cuando uno llega? Se encuentra con un ambiente de poca profundidad intelectual.

De nueva cuenta se encuentra ante nosotros ese juez infalible que es la conciencia, y me pregunto siendo yo así, ¿puedo acaso aportar algo para que la masonería sea sana y fuerte?

Estoy seguro que la mayoría de los que la presente lean, han brincado esos escollos durante su estancia en la institución, y creo que estando conscientes de nuestras deficiencias humanas, a nosotros nos corresponde el reto de hacer una masonería competitiva.

Por ejemplo: ¿Cuándo se nos ha ocurrido estudiar profundamente como se comportan otros actores sociales y otras fuerzas reales, como los clérigos y ministros de muy diversos cultos; casi siempre satélites del exterior? No acaso será fructífero hacer un análisis formal del éxito de estas instituciones como rectoras sociales, que contentarnos lanzando quejas sobre su dañino proceder.

Como podemos frenar el efecto mediatizador de estas organizaciones si no tenemos ni un proyecto más claro como institución, ni actuamos individualmente como gente libre y de buenas costumbres.

Para concluir mi planteamiento diré que la masonería, siendo una fraternidad que busca edificar el gran templo de la humanidad, requiere que el masón sea un hombre más activo y comprometido con su época, que busque con afán hacer una sociedad más culta. Eso lo logra perfeccionándose día con día, con la finalidad de obtener la fuerza suficiente para crear lo que sea necesario y cambiar lo obsoleto, buscando conscientemente el bien de su medio, su país y su mundo.

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Robert Langdon, ahora investigará a los masones


Con más de 60 millones de copias vendidas, un éxito de taquilla a sus espaldas y habiéndose convertido en un auténtico fenómeno literario en todo el mundo, ‘El código da Vinci’ va camino de seguir cosechando éxitos. El autor Dan Brown retomará las aventuras de Robert Langdon para la secuela del libro. Un seguro nuevo bestseller que ultima el escritor y cuyos secretos están más cerca de los lectores de lo que estos creen.

La gran incógnita para los millones de lectores de El código da Vinci está clara: ¿cuál será la épica cruzada en la que se verá inmerso Robert Langdon esta vez?

“The Solomon key” (que podría traducirse como la llave o la clave de Salomón) fue el primer título oficial, posteriormente desmentido por la editorial Random House, de la esperada secuela.
Lo que sí es seguro es que en ella Brown ahondará en la historia de la sociedad secreta de los francmasones, y el vínculo entre ellos, los padres fundadores y el nacimiento de los Estados Unidos de América.

Así lo ha confirmado el propio autor, que una vez más vuelve la vista al pasado para contar una historia que incurre en los orígenes de su país, en cuya formación jugaron un importante papel nombres relacionados con la masonería. Entre ellos, el presidente George Washington, el político e inventor Benjamin Franklin y el considerado héroe nacional Paul Revere.

Jugando a detectives
En cualquier caso, todo lo relacionado con Dan Brown está ligado al enigma, y el lanzamiento de su nueva obra no podía ser una excepción.

De hecho, las declaraciones del autor no habrán resultado del todo novedosas para los lectores que, al más puro estilo Robert Lagdon, se aventuraran a descifrar las claves dejadas por Brown en la contraportada de El código da Vinci.

En la descripción redactada en la solapa interior del libro, algunas de las letras blancas emplean una sutil negrita, de forma que al unirlas forman la frase “¿No hay ayuda para el hijo de la viuda?”

La respuesta a tan enigmática pregunta la tiene Dan Burstein, estudioso de la obra de Brown y autor de “Secretos del código” y “Secretos de ángeles y demonios”, guías de lectura sobre los dos títulos más populares del autor.

“La frase – afirma – viene de la historia de la francmasonería y es una llamada de emergencia que un masón dirige a otro para decirle que está en peligro — es como ‘Mayday’”, señala Burstein, que ha supervisado la publicación de “Secretos del hijo de la viuda”, uno de los muchos libros ya publicados sobre lo que los lectores podrán encontrar en la secuela de El código.

Las claves del Código.
No es ese el único enigma que oculta El código da Vinci: otro de los acertijos que los lectores más observadores podrán descifrar en las tapas del libro (al menos en su edición americana) apunta a la inclusión de los padres fundadores en la secuela. En esta ocasión se trata de un anagrama en letras oscuras que al ser descifrado lee “E pluribus unum”, un antiguo lema que significa “De entre muchos, uno”.

Sin salir de la portada, una serie de cifras nos remiten a coordenadas geográficas que apuntan a la ubicación exacta de la escultura de Kryptos, que se levanta en el cuartel general de la CIA en Langley, Virginia. La escultura de bronce, que desde hace años ha intrigado a investigadores, criptólogos y al propio Brown, contiene varios cientos de caracteres a lo largo de un misterioso código que aún no ha podido ser descifrado.

Son más los símbolos presentes en la portada los que pueden asistir al lector en la resolución de un “misterio” que puede descifrarse on line; entre ellos, la pirámide inacabada al dorso de un billete de dólar (tomada de la historia egipcia pero utilizada también probablemente por los masones), el ojo derecho de la Mona Lisa y edificios masónicos como la Casa del Templo en Washington.

El propio Brown ha arrojado algo de luz a las especulaciones al precisar que la nueva novela se centrará en los asesinatos de políticos en Washington.

A este respecto tanto Shutgarts como otros estudiosos de Brown debaten la posibilidad de que la conspiración en torno a la cual girará la secuela se centre en el hecho de que muchos de los padres fundadores no fuesen cristianos sino deístas (aquellos que creen en un poder superior que creó la vida pero que no está presente o activo en el mundo y no interactúa con la raza humana).

Una posibilidad que chocaría con la creencia tradicional que apunta a que los padres fundadores practicaban la fe cristiana: “Los padres fundadores no pretendían crear una nación inmaculada y cristiana”, señala Shutgarts. “Ellos tenían un profundo respeto por Dios pero perseguían que cada persona viviera ese respeto a su manera más que convertirlo en un gobierno cristiano. Puede que Dan Brown nos sorprenda sacando a la luz algunas de estas verdades inapropiadas”.

En cualquier caso, y cualquiera sea el tema que trate, la anticipación rodea al nuevo libro de Brown, cuya publicación está inicialmente prevista para marzo del año próximo.

Los Papas Masones


Para que no quede duda en el sentido de que la Francmasonería no se encuentra reñida con la religión, ni del tipo de enseñanzas que dentro de la hermandad se adquieren, señalaremos que el Papa Pio IX fue masón conocido en el mundo profano como Juan Ferreti. Hemos de aclarar que al ser elevado a sumo pontífice, desde un tiempo antes, había decepcionado a la hermandad y el 9 de noviembre de 1846, publicó una encíclica contra la francmasonería.

Hace unos años, el ilustre profesor y licenciado Alfonso Sierra Partida, intento publicar en los periódicos de la ciudad de México D.F., una copia del acta de iniciación en una Logia de París, donde se deja asentado que los profanos Angelo Roncalli y Giovani Montini habían sido elevados el mismo día para ser iniciados en los Augustos Misterios de la Francmasonería. La prensa de esa ciudad ni del País aceptaron dicha publicación, razón por la cual, el propio Maestro de su peculio mando sacar copias, las cuales circularon profusamente entre los círculos masónicos del País.

Angelo Rocalli y Giovani Montini, serian con el tiempo mejor conocidos como los Papas Juan XXIII y Paulo VI, quienes habrían de introducir grandes reformas a los cultos católicos con el fin de adecuarlos a los tiempos modernos en que vivían.

De las grandes reformas que introdujo el Papa Juan XXIII, se encuentran en el Concilio Ecuménico Vaticano II, y vemos que dentro de las fundamentaciones que se hacen, muchos se basan en los Principios y Postulados francmasónicos. Vemos también o nos preguntamos.

¿Qué justificación tuvo Juan XXIII, para decretar la abolición de las Bulas excomulgatorias que hasta antes de su arribo al trono de San Pedro aun tenían vigencia?

En el año 1935 Angelo Rocalli, Arzobispo de Mesembria, delegado Apostólico en Turquía, por los tiempos de la guerra que corría, al igual que otros sacerdotes y religiosos, se ven obligados a vestir ropas de laico. Es precisamente en esa época en que es invitado a ingresar a una sociedad iniciatica heredera de las enseñanzas Rosacruz y, que tanta fuerza le dieran en el pasado Lois Claude de San Martin el Conde de Saint Germain y el conde de Cagliostro.

Pier Carpi, serio investigador periodístico y en un tiempo fuerte detractor de todo tipo de sociedades iniciaticas o secretas, es el, paradójicamente, quien habría de encontrar en el transcurso de sus pesquisas, las pruebas documentales de la iniciación masónica en Turquía de Angelo Roncalli (Papa Juan XXIII). Este gran periodista relato el proceso de esa iniciación y describe ampliamente el Ritual de la misma. Así mismo cuenta que en una de las Tenidas celebradas en Logia abierta, Angelo Roncalli cae en un trance místico de larga duración y es precisamente en estas circunstancias cuando dicta sus ya famosas profecías. Los detalles de esta historia se encuentran en la obra “Las Profecías de Juan XXIII” de Pier Carpi y publicada por ediciones Martínez Roca (España).

Las acusaciones de Lefevbre han llegado a establecer un vinculo cierto entre San Pedro y la Masonería. Il Borghese, Semanario de la extrema derecha italiana, también habló de una larga lista de prelados masones pellegrino, Arzobispo de Turín; el secretario de Estado Villoti; Poleti Vicarios de Roma; el belga Suenens y hasta el secretario privado de Pablo VI, Pascuale Macchi, que estaba inscrito en la masonería desde el 23 de abril de 1958, cuando era secretario del arzobispado de Milán monseñor Montoni entre otros.

El Gran Maestre de la masonería italiana, Lino Salvan, medico socialista, ha sido frecuentemente identificado como portavoz más escuchado de la organización masónica dentro del Vaticano y uno de los artífices de la paz entre ambos dominios, en septiembre de 1976.

Nunca se supo porque Pío XII le negó siempre a Gionani Montini (Paulo VI) el cardenalato. El 24 de noviembre de 1958, 20 días después de ser elevado al trono de San Pedro, Angelo Roncalli (Juan XXIII) nombra 23 nuevos Cardenales entre ellos se encuentra Giovani Montini.

Juan XIII en 1960 da su anuencia para que se proceda a que se realicen estudios sobre las sociedades esotéricas e iniciáticas y sus relaciones con la Iglesia. Durante el transcurso de las investigaciones se detecto que las claves de los TEMPLARIOS, ROSACRUCES, organizaciones Masónicas y Martinistas, nunca se extraviaron o se perdieron para siempre, sino que de vagar de una organización a otra, siempre estuvieron celosamente guardadas en el seno de la propia Iglesia.

En el pasado existieron pontífices que tuvieron una estrecha relación con sociedades esotéricas y de tradición eminentemente oculista, como lo fueron Benedicto IX (1032 - 1034) Bonifacio VII (984 - 985).

Fueron católicos y fieles practicantes los mas grandes maestros de la tradición esotérica de alta escuela: Nostradamus (Ocultista y Astrólogo); Cornelio Agrippa (Ocultista y esoterista); San Alberto Magno (astrólogo); Santo Tomas De Aquino (mago blanco y discípulo de Alberto Magno) Leonardo Da Vinci (mago esoterista, ocultista y diseñador)

En el caso muy particular de Cagliostro que fue perseguido por la Inquisición , siempre defendió la intima relación y validez entre lo esotérico y lo exotérico. Prosiguió los debates teológicos con el respetado Gran Maestro Manuel Pinto de Fonseca, a cuya presencia le condujeron el alquimista Fray Umile y su guía espiritual Alhotas. Debate que continuaría con el Papa Clemente XIII, del que se hiciera gran devoto amigo.

La prueba vital de que existe mas información sobre esoterismo, magia y ocultismo y Francmasonería en bibliotecas no masónicas, la tenemos en la persona de Alphonsse Lois Constant, mejor conocido entre los estudiosos de esoterismo como Eliphas Levi Zahed, el cual estudio y se ordeno sacerdote en el seminario de Saint Sulpice. Por esta situación tan especial, tuvo acceso a todas las bibliotecas de conventos y seminarios de la época.

El hecho de poseer una amplísima cultura y el de hablar varios idiomas le facilito el poder consultar antiguos y raros documentos que supuestamente la inquisición había hecho pasto de la llamas. Por esta razón y su espíritu liberal, pronto fue considerado como peligroso dentro de la propia iglesia católica. Siendo repudiado por ella en el año 1841. Perteneció a diversas organizaciones masónicas, entre las que podemos enumerar “la fraternidad masónica del Gran Oriente de Francia”; ” La Hermandad de la Luz ” y la “Sociedad Rosacrucians De Anglia”.

Después del resultado de las investigaciones ordenadas por el Papa Juan XXIII y complementando los estudios de Levi Zahed, daría inicio al proceso que condujo a la eliminación de las Bulas de excomunión de la Francmasonería.

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Francisco de Miranda, el padre de la masonería latinoamericana

Continuamos con el propósito de retratar a los padres fundadores de Latinoamérica, con el propósito de entender el proceso libertario de esta parte del mundo y comprender el verdadero protagonismo de la masonería en esta campaña.

En varias ocasiones ya apunté que la masonería no está para vivir del pasado, sino para construir el futuro de las naciones por medio de las acciones del presente. Tampoco está para constituirse en un club social de grandes banquetes y negocios empresariales.

Ella debe de ser la cantera de donde provengan las ideas renovadoras para hacer de Latinoamérica una zona del mundo libre de la injusticia social, la ignorancia y el populismo, enemigos que mantienen en vilo a las naciones que componen las antiguas colonias españolas.

En esta oportunidad, presento a Francisco Miranda, el padre intelectual de la masonería latinoamericana, comprometida en la lucha por lograr la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Primero pasos
Francisco de Miranda y Rodríguez, nació en Caracas el 28 de marzo de 1750. Era el primogénito del canario Sebastián Miranda y Robelo y de la criolla Francisca Antonia Rodríguez y Espinoza.
Desde muy niño recibió esmerada educación. Estuvo en la Academia de Santa Rosa y después en la Universidad. En 1771 viajó a España para completar sus estudios. Ingresó al ejército, donde obtuvo el grado de Capitán del Regimiento de Infantería de la Princesa. Sirvió en el norte de África, demostrando talento militar y extraordinario valor en la guerra contra los moros.

Estudioso y con facilidad para aprender idiomas, no tardó en hablar fluidamente inglés, francés y alemán. Después de algunas incidencias, en 1780 fue enviado a la guarnición de Cuba, como ayudante del coronel Cajigal. Destacó rápidamente por su excelente preparación militar y su afición a la lectura. Pero las intrigas y la envidia política le hicieron caer en desgracia. Lo acusaron por su actuación en Jamaica, donde dicen que pronunció discursos para incitar a la libertad de las colonias españolas.

Cargado de grillos, en 1782, fue enviado a la cárcel de La Habana, pero gracias a la mediación y ayuda del comandante de la guarnición y amigo personal, el coronel Cajigal, logra salir airoso de esta situación, partiendo inmediatamente hacia los Estados Unidos de Norteamérica.

El ingreso a la hermandad
Al tiempo de haber llegado, se instala en Filadelfia, donde gracias a su dominio del idioma inglés, y sus ideas republicanas, conoce y entabla, una gran amistad, con los generales Washington y Lafayette, uniéndoseles a su gesta libertaria que ya habían iniciado en contra de la corona Británica.

Varios historiadores masónicos norteamericanos y franceses aportan valiosa información sobre la actividad masónica del caraqueño Francisco de Miranda, de quien aseguran que se inició en 1783, en una logia de Filadelfia, muy frecuentada por el famoso general francés Lafayette.

No hay datos sobre el día y el mes. Por las contingencias derivadas de la guerra, al parecer se perdieron los archivos de la logia donde Miranda recibió la luz masónica. De lo que se sabe es que Lafayette fue su padrino de iniciación. Existen muchas referencias sobre la asistencia de Miranda a logias de Nueva York y de sus tertulias con George Washington en locales masónicos.
Por esa vaguedad en la fecha de iniciación de Miranda, en Filadelfia, algunos historiadores demasiado ortodoxos, han puesto en duda la iniciación del precursor en los Estados Unidos. No faltan quienes inclusive la rechazan de plano.

Sin embargo, investigaciones posteriores a la publicación de los dos volúmenes de Américo Carniccelli, arrojan bastantes evidencias sobre los contactos de Miranda con Lafayette, que culminaron en su iniciación en una logia de Filadelfia, en 1783.

Otros investigadores aseguran que Miranda se inició en la masonería en París, Francia, en 1797, meses antes de su regreso a Londres. Pero esas teorías se desmoronan solas con las referencias publicadas por diarios ingleses en 1785, donde hablan de las reuniones masónicas de Miranda con intelectuales y personajes de la nobleza.

Al citar esas evidencias, un historiador británico, llegó a la conclusión de que Miranda se inició en Filadelfia, Estados Unidos, en 1783; recibió el grado de compañero en Londres, en 1785; y el grado de Maestro, en París, en 1797. Esa cronología parece la más ajustada a la verdad, ya que guarda relación con el periplo del precursor por esos países.

El regreso a Europa
Una vez vencidos los ingleses, y luego de haber reconocido la independencia de sus colonias en Norteamérica, decide seguir su camino, partiendo de nuevo a Europa en donde hizo derroche de valor y de sus dotes de gran estratega militar, en todas las campañas en las que participó.

En 1785, la presencia de Miranda en Londres fue resaltada por la prensa británica. Se lo presentó como infatigable campeón de la libertad. Su nombre adquirió prestigio. Frecuentaba los salones de la realeza y se codeaba con los más brillantes intelectuales.

Con ansias de glorias y deseoso de acumular experiencia y conocimientos, visitó Holanda, Alemania, Italia, Grecia, Francia, Dinamarca y Polonia. En 1787 llegó a San Petersburgo, la fastuosa ciudad de la nobleza rusa. Allí fue presentado a su Majestad Imperial, Catalina II.

El porte gallardo y los modales refinados del militar venezolano, llamaron la atención de la poderosa Catalina, quien se enamoró de él, llenándolo de halagos y condecoraciones. Miranda vistió el uniforme de oficial del ejército zarista, disfrutó del esplendor de la corte y recibió el grado de Coronel del Ejército de Coraceros de San Petersburgo.

Pero ávido de nuevas aventuras y con el deseo de organizar la lucha por la independencia de Venezuela, volvió a Londres en 1790. Sus gestiones para conseguir la ayuda de la Corona Británica, fueron infructuosas. El gobierno inglés debido al Tratado firmado en el Escorial, evitaba a toda costa la posibilidad de un conflicto con España.

En 1791, Miranda tomó parte activa en la Revolución Francesa. En París, él se hizo amigo de los girondistas Jacques Pierre Brissot y Jérôme Pétion de Villeneuve, y sirvió brevemente como general en la una sección del Ejército revolucionario francés que lucho en la campaña de 1792 para conquistar los Países Bajos llegando al grado de Mariscal de Francia, bajo el mando de Charles François Dumouriez.

Arrestado varias veces durante el reinado del terror, Miranda fue amenazado con ser deportado después una medida del Directorio de la Monarquía y los Girondistas. A pesar de todo, su nombre permanece grabado en el Arco de Triunfo que fue construido durante el primer imperio.

La Gran Reunión Americana
En 1798, regresó a Londres, donde fundó la logia la Gran Reunión Americana. Febrilmente trabajó para preparar la expedición libertadora de Venezuela. Esta logia es cuestionada por algunos historiadores masones, porque se salía de los rituales, para dar preponderancia a los ideales de la causa republicana.

Miranda otorgaba grados de Maestros a los que destacaban por sus dotes intelectuales y por su amor a la libertad y la causa de la independencia americana. Les tomaba un juramento especial, que siempre terminaba con “el repudio a todos los tiranos y las tiranías”.

Los trabajos en la “Gran Reunión Americana”, no versaban tanto sobre simbología o el catecismo masónico, como sobre las ideas de la Revolución Francesa y la necesidad de libertar a las colonias españolas en América.

Esto critican los ortodoxos a Miranda. Afirman que se olvidaba de los rituales, para hacer foros sobre la importancia del sistema republicano y la reforma de las estructuras sociales en las colonias que deseaba libertar.

Lo que no dicen los críticos de Miranda, es que todos los próceres de la independencia americana, daban prioridad en las logias, a discusiones sobre táctica y estrategia de la lucha que libraban, porque de ello dependía en gran parte del destino de los países donde actuaban.

El Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, según refiere en un libro el historiador masón boliviano, Ángel Salas, en la logia de Chuquisaca que visitaba, discutía sus planes de gobierno. Por ese motivo, que se sepa, nadie nunca puso en duda la identidad masónica del extraordinario cumanés.

En las reuniones de la logia Miranda tuvo la oportunidad, de conocer al joven chileno, Bernardo O’Higgins, con el cual entabló una especial amistad, siendo entre otras cosas su maestro de matemáticas.

Luego de más de un año de cordial amistad, Miranda le expone a O’Higgins, con detalle, todos los planes libertarios que por tanto tiempo había estado madurando. Sorprendido por la afinidad de criterios y opiniones sobre el tema, el joven chileno le narra a Miranda, la historia y hazañas de Lautaro, el gran cacique Araucano, que defendió y reconquisto el suelo de Arauca, venciendo al propio conquistador de Chile, Don Pedro Valdivia, batalla en donde Lautaro pierde la vida en defensa de la libertad de sus hermanos de raza.

Nació entonces la idea en Miranda, que luego llevaría a los hechos de homenajear al héroe Araucano, fundando la logia Lautaro, teniendo con el tiempo filiales en varias ciudades europeas, siendo la de mayor importancia, la de la ciudad de Cádiz, en la cual fueron muchos los sudamericanos que allí se iniciaron como Masones.

Todos de la mano de Francisco de Miranda, abrazaron y juraron con devoción y entusiasmo patriótico, cumplir con los preceptos, que promulga la Masonería: la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, para luego partir, cada uno a su patria, a emprender sus respectivas gestas que culminaron con la liberación e independencia de toda la América.

De no haber sido porque Miranda sembró en los corazones de todos estos jóvenes la semilla de libertad y los preceptos de la augusta orden, difícilmente se hubiese podido realizar una empresa libertaria de esa magnitud.

¡Salud, Francisco de Miranda!

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Simón Bolívar y su calidad masónica

Hace unos tres años decidí investigar la pertenencia de Bolívar a la Masonería. Desde mis primeros pasos, escuché todas las leyendas sobre el Libertador, y en una estadía en Buenos Aires adquirí algunos libros que los utilizo como base para esta nota.

Simón es un personaje bastante singular, adelantado a su época, junto con los otros padres de la emancipación americana, pretendieron una sola América, principio tibio y un tanto mediocre que están realizando hoy nuestros políticos, pero en fin, el inicio de aquel sueño.

Tomo como punto de partida, el relato de uno los importantes biógrafos del Libertador, Jules Manzini, quien afirma que se inició en Cádiz en la logia mirandista Lautaro. Sobre esta base se abordarán las pesquisas.

Las logias mirandistas eran aquellas fundadas por el hermano Sebastián Francisco de Miranda Rodríguez, el verdadero precursor de la Independencia Americana, aquel hombre que le dio a Colombia el nombre del país, combatiente de un montón de batallas ganadas o perdidas, formó parte del contingente de hermanos franceses que lucharon al lado de los filadelfos de Franklin en la gesta emancipadora de Estados Unidos. Ese hombre universal, cuyo nombre figura en el Arco del Triunfo en París, soñador, libertario, incansable luchador, combativo, culto, intrigante y maquinador, fue realmente un masón creador de logias e instigador de sociedades secretas que conspiraban en pro de la libertad de América.

Iniciación
Luego de la muerte de su esposa, Maria Teresa del Toro, ocurrida a comienzos de 1.803, Simón José Antonio se encuentra en un gran estado de abatimiento “rayano en la desesperación”. Buscando salidas a su situación interior, viaja a España. Se dice que en Cádiz, en la logia gaditana Lautaro, es reconocido, admitido y proclamado como aprendiz masón.

Aunque se insiste en que su iniciación se efectuó en 1.803, el Libertador no llegó a esta ciudad sino hasta diciembre de ese año, lo que hubiera obligado a golpear a las puertas de la Orden y a ser admitido en un lapso muy corto. Pero además, no había llegado a la mayoría de edad (debemos recordar la fecha de su nacimiento: 24 de julio de 1.783), lo que dificultaría aún más su recepción en los Templos en ese año. Igual dificultad enfrentamos con quienes afirman que su ingreso a la Orden no ocurrió sino hacia febrero de 1.804.

En tal razón, su Iniciación debió haber ocurrido luego del 24 de Julio de 1.804. Veremos más adelante que el año de 1.805 resulta más verosímil.

Por otra parte, se ha llegado a decir que Simón José Antonio fue iniciado no en la logia Lautaro, sino en una logia llamada Londres # 5 en 1.806, dato que resulta muy discutible sobre todo si tiene en cuenta que uno de los pocos documentos, claros y veraces, que se tiene de las actividades masónicas de Bolívar, el Trazado de su aumento de Salario fechado el 11 del mes 11 del año 1805.

Existirían unos argumentos un tanto peregrinos a favor de la fecha de 1.806, basados sobre todo en los calendarios masónicos versus los de la era vulgar, ya que el año masónico 1.805 inició el 24 de junio y terminó el 23 de junio de 1.806. No discutiré el tema ya que no tengo las bases suficientemente sólidas para considerar lo de la Logia Londres # 5.

Veamos entonces lo referente a la opinión más extendida, es decir su iniciación en 1.803. Para ello deberíamos aceptar la aseveración de Saurat, en el sentido que antes del segundo viaje a Europa, el Libertador ya se había puesto en contacto en Caracas con representantes de Miranda para buscar su iniciación a los pocos días de su llegada a Cádiz, ciudad a la que arribó en diciembre de ese año; ¿Qué tan posible es esto?

A falta de documentación, doy el paso a las condiciones psicológicas del Libertador. A su llegada a España se encuentra muy deprimido por su viudez. Un duelo de estas características impide o al menos dificulta la vinculación de una persona con actividades relacionadas con lo intelectual, debido a la fijación del pensamiento en el sujeto perdido, máxime si la persona se solaza en su tristeza como ocurrió con Bolívar. El afirma, recordando ese momento de su vida: “la pena de amor es un tormento, pero un tormento delicioso”.

Bajo esas condiciones, con el conflicto de atracción hacia su sujeto perdido y al mismo tiempo repulsión frente a su pérdida que lo lleva ambivalentemente a dejar su casa en San Mateo, en donde vivió su idilio y su pérdida y al mismo tiempo a ir al encuentro de su suegro para llorar juntos, el pensamiento se encontraría fijado en su Maria Teresa, con dificultad para fijar su libido en nuevos sujetos cargados emocionalmente, como son por ejemplo, una iniciación. De modo que existe un determinante psíquico que creo difícilmente le permitiría acercarse a la Orden.

Ahora bien, luego de su salida de España, llega a París a comienzos de mayo de 1.804, ciudad en la que aparece una franca defensa maníaca orientada hacia el manejo de su tristeza: buena vida, baile, juego, juerga, mujeres, teatro, palco propio en la ópera, gastos excesivos de dinero, compra de caballos y de carruaje, sosteniendo públicamente una bailarina, cambio de pasión erótica cada 15 días, preocupación por la moda al punto de haber puesto en boga en París el sombrero “bolívar”; estas demandas narcisistas cuya satisfacción debía ser inmediata, esta presión instintiva, esta “borrachera dionisiaca” no es ciertamente el estado anímico más propicio para entregarse a una iniciación, ¿o si?.

Se podría argumentar que era un hipomaniaco y que tales personas se caracterizan por su hiperactividad física y mental teniendo la posibilidad de vincularse a múltiples acciones al mismo tiempo, pero personalmente creo que Simón José Antonio, esta aparente hipomanía se relaciona mejor con un trastorno fronterizo de la personalidad, más que con una enfermedad afectiva.

En todo caso, luego de algunos meses, su defensa se rompe y reaparece la tristeza que le lleva a un cambio en su estilo de vida, a buscar algo concreto de que asirse, algo que le brindara esperanzas y este algo llegó bastante entrado el año de 1.804 en la persona que le ofreció un punto de amarre durante su adolescencia, sin el cual no se hubiera sostenido. El mismo Libertador lo llama “el Sócrates de Caracas, un amigo mío que adoro”, en su maestro Simón Rodríguez, quien era masón.

Al día siguiente del encuentro con Rodríguez, Simón José Antonio abandona su lujoso apartamento parisino y se instala en otro más modesto, en compañía de su querido maestro. A partir de este momento se presenta un cambio cualitativo en el Libertador, renaciendo su interés por Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Spinoza y los Enciclopedistas, entre otros.

Ya su estado anímico es más receptivo para una búsqueda masónica y creo yo, que estaban dadas las condiciones de edad y juicio interior para recibir las influencias del pensamiento masónico de su mentor y de buscar su admisión en la Orden.

Aumento de Salario
Ahora bien, Simón José Antonio llegó a París en la primavera de 1.804 y allí, a los 22 años de edad recibió su Aumento de Salario al grado de Compañero en la muy respetable madre logia de San Alejandro de Escocia, que se reunía el primer y tercer miércoles de cada mes. Todo indica que fue el día 11 de noviembre de 1.805, según un trazado original que conservaba el Supremo Consejo del Grado 33 para Venezuela, cuyos certificados de autenticidad pueden ser encontrados en el texto de Carnicelli.

Es una lástima que ese documento con la firma autógrafa del Libertador haya desaparecido por acción del fuego durante un incendio en 1.990. Sin embargo, existen copias como las que reposan en las Fundaciones John Boulton y Nectario María.

El Trazado está en francés y su traducción es la siguiente: “A la gloria del Gran Arquitecto del Universo, el 11 de noviembre de 1805 los trabajos de Compañero han sido abiertos al Este por el respetable hermano de Latour d’Auvergne, alumbrando el Oeste y el Sur por los respetables hermanos Thory y Potu: la lectura de la última plancha trazada ha sido hecha y aprobada, el Venerable ha propuesto que se eleve al grado de Compañero al hermano Bolívar recientemente iniciado a causa de un próximo viaje que está a punto de emprender. El parecer de los hermanos habiendo sido unánime para su admisión y el escrutinio favorable. El hermano Bolívar fue introducido en el Templo y después de las formalidades necesarias ha prestado a los pies del Trono la obligación usual; fue colocado entre los dos Vigilantes habiendo sido proclamado caballero Compañero masón de la respetable madre logia escocesa de San Alejandro de Escocia. Este trabajo ha sido coronado por un triple hurra y el hermano, después de haber dado las gracias, ha ocupado su lugar a la cabeza de la Columna del Mediodía. Los trabajos se han cerrado del modo acostumbrado”.

Exaltación
Sobre la exaltación de Simón José Antonio al sublime grado de Maestro se tienen pocos documentos fidedignos.

Mientras se encontraba en Bucaramanga, en mayo y junio de 1.828, esperando los resultados de la convención de Ocaña, Bolívar le cuenta a su edecán, Perú de Lacroix, Grado 33, que había sido exaltado en París, dato confirmado por Edgar Perramón, historiador de la Gran Logia de Venezuela.

El nombre de Bolívar figura en los documentos de la logia San Alejandro de Escocia, de último en la Columna de Maestros, en un documento editado por esta Logia en diciembre de 1.805, lo que podría significar que le fue conferido el Grado en esta Logia al poco tiempo de su aumento de Salario. Pero no debemos olvidar el problema de las fechas masónicas y profanas ya esbozado.
Desconocemos la fecha exacta y la Logia en la que se realizó su exaltación. Se dice que fue en agosto de 1.806, pero no hay pruebas de ello.

Para otros, el Grado le fue conferido durante la misión a Londres en 1.810 en la logia mirandista La Gran Reunión Americana, pero van en contravía de las palabras del Libertador. Si ello hubiera sido así, debió ocurrir en algún momento entre el 10 de julio y el 21 de setiembre, fechas de llegada y partida de Inglaterra. Efectivamente, Bolívar conoció allí a Miranda y fue introducido a su grupo de amigos curiosamente durante un té que este ofreció en homenaje al Libertador.

Luego de su regreso a Venezuela, ingresó a La Sociedad Patriótica que era la parte visible de la masónica caraqueña, por lo que se podría pensar que estaba afiliado a alguna Logia. Debe anotarse que la Masonería Venezolana había comenzado en 1.808, con la logia San Juan de la Margarita, en la Isla Margarita viéndose reforzada en 1.810 con el triángulo masónico de Barcelona.

Altos grados
En el museo masónico de New York se encuentra el mandil y el collarín de Bolívar correspondientes a su Grado 32.

Se dice que fue investido en Caracas con el Grado 33 de manos de José Cerneau, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Hemisferio Occidental de New York, el 21 de abril de 1.824, figurando su nombre en la lista nominal que reposa en el Archivo General de la nación en Caracas.

Sin embargo, que haya sido investido por Cerneau es imposible, ya que para esa fecha, como se encuentra perfectamente documentado, Bolívar se encontraba en el Perú, específicamente en la ciudad de Jauja.

Ante esto, se ha mencionado que recibió su alta investidura en el Perú de manos del general de brigada, el puertorriqueño Antonio Valero de
Bernabé, pero el problema con esta afirmación es que el mencionado hermano, afiliado a la logia Fraternidad Bogotana # 1 y luego visitador de la logia Filantropía Bogotana # 16, tenía tan solo Grado 32, habiendo recibido el Grado 33 definitivamente con posterioridad a 1.843.

Efectivamente, Valero fundó varias logias en el Perú y a comienzos de 1.825 levanta columnas de la única logia militar ambulante que existió en el ejército del Libertador, la Unión Auxiliar. Es más, el Libertador teniendo problemas con él, lo saca del Perú y se queja del general ante el hermano Santander. “Últimamente ha dejado establecidas unas cuantas logias que no dejan de dar qué hacer”.

Así las cosas, queda desvirtuada la versión que el realmente ilustre Valero hubiera conferido el Grado 33 al Libertador.

¿En ese caso no sería más probable que el Grado 33 se lo hubiera conferido su edecán Luís Perú de Lacroix, que como se mencionó, pudiera haber sido representante de algún Supremo Consejo?

No habiendo por el momento otros datos que aportar, con muchos puntos aun por resolver, queda por lo menos establecido que Simón José Antonio de la Santísima Trinidad si fue francmasón.

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Domingo Faustino Sarmiento, masón, estadista y educador



La pertenencia de Domingo Faustino Sarmiento a
la Masonería es un dato reconocido y difundido por él mismo. Le recordamos esta semana porque el 11 de setiembre de 1888 fallecía en Paraguay, tal vez, una de las mentes más brillantes de la época.

Sarmiento pensaba que el gran problema de la Argentina era el atraso que él sintetizaba con la frase “civilización y barbarie”. Como muchos pensadores de su época, entendía que la civilización se identificaba con la ciudad, con lo urbano, lo que estaba en contacto con lo europeo, o sea, lo que para ellos era el progreso. La barbarie, por el contrario, era el campo, lo rural, el atraso, el indio y el gaucho.

Este dilema, según él, solo podía resolverse por el triunfo de la “civilización” sobre la “barbarie”. Decía “Quisiéramos apartar de toda cuestión social americana a los salvajes por quienes sentimos sin poderlo remediar, una invencible repugnancia”.

En una carta le aconsejaba a Mitre: “no trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos esos salvajes.”

Lamentablemente el progreso no llegó para todos y muchos “salvajes y bárbaros” pagaron con su vida o su libertad el “delito” de haber nacido indios o de ser gauchos y no tener un empleo fijo.

Iniciado en Chile en 1854 en la Logia Unión Fraternal de Valparaíso, fue uno de los fundadores y primer Orador de la Logia Unión del Plata Nº 1 de Buenos Aires en 1856.

Cuatro años después, en julio de 1860 tuvo lugar, en el segundo piso del antiguo Teatro Colón de Argentina, una magna Tenida Nacional. En ese encuentro se le otorgó el Grado 33, máximo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) junto a sus allegados Mitre, Derqui y Urquiza.

La intensión principal de este encuentro era llegar a un acuerdo entre Buenos Aires y
la Confederación que hasta el momento venían disputándose el poder en la Argentina. La Tenida fue organizada por los miembros del Gran Oriente Argentino, presidido en ese entonces por José Roque Pérez.

En 1862 su hermano Bartolomé Mitre, fundador del diario La Nación , asumió la presidencia de la Argentina y se propuso unificar al país. En estas circunstancias Sarmiento asumió la gobernación de San Juan, ciudad donde había nacido. A poco de asumir dictó una Ley Orgánica de Educación Pública que imponía la enseñanza primaria obligatoria y creaba escuelas para los diferentes niveles de educación, entre ellas, una con capacidad para mil alumnos, el Colegio Preparatorio, más tarde llamado Colegio Nacional de San Juan, y la Escuela de Señoritas, destinada a la formación de maestras.

En sólo dos años Sarmiento cambió la fisonomía de su provincia. Abrió caminos, ensanchó calles, construyó nuevos edificios públicos, hospitales, fomentó la agricultura y apoyó la fundación de empresas mineras. Y como para no aburrirse, volvió a editar el diario “El Zonda”.

En 1863 se produjo en la zona el levantamiento del Chacho Peñaloza y Sarmiento decretó el Estado de Sitio y como coronel que era, asumió personalmente la guerra contra el caudillo riojano hasta derrotarlo. El ministro del interior de Mitre, Guillermo Rawson criticó la actitud de Sarmiento de decretar el estado de sitio por considerar que era una decisión exclusiva del Poder Ejecutivo nacional. Sarmiento, según su estilo, renunció. Corría el año 1864.

En ese año, a pedido del Presidente Mitre, viajó a los Estados Unidos como ministro plenipotenciario de la Argentina. También fue como representante de la Gran Logia y el Supremo Consejo Grado 33 de la Argentina.

Sarmiento llegó a Nueva York en mayo de 1865. Acababa de asumir la presidencia Andrew Johnson en reemplazo de Abraham Lincoln, asesinado por un fanático racista. Contactó con el presidente de la Unión quien le regaló un distintivo masónico.

Sarmiento quedó muy impresionado con la vida de Lincoln y escribió “Vida de Lincoln”. Frecuentó los círculos académicos norteamericanos y fue distinguido con los doctorados “Honoris Causa” de las Universidades de Michigan y Brown.

Mientras Sarmiento seguía en los Estados Unidos, se aproximaban las elecciones y un grupo de políticos le postuló para la candidatura presidencial. Los comicios se realizaron en abril de 1868 y el 16 de Agosto, mientras estaba de viaje hacia Buenos Aires, el Congreso lo consagró Presidente de los argentinos. Asumió el 12 de octubre de ese año.

Poco antes de asumir la Presidencia de la República aprovechó la ocasión brindada en un banquete, organizado por los masones de Buenos Aires con motivo de haber sido electo Presidente de la República , para pronunciar su conocido discurso de 1868 en el que luego de ponderar las virtudes de la Orden , termina anunciando su separación provisoria de las prácticas de la institución mientras desempeñe el alto cargo republicano.

No debe interpretarse que en tal ocasión renuncia a su condición de masón, sólo decide “dormirse” hasta cumplir su período al frente del Ejecutivo por lo que cree una cuestión de incompatibilidad: “Un hombre público no lleva al gobierno sus propias y privadas convicciones para hacerlas ley y regla del Estado”.

Termina su disertación afirmando que apenas baje de dicho puesto volverá a tomar su lugar de trabajo en la masonería. Cumplido su mandato presidencial Sarmiento volvió a la institución y en 1882 fue electo Gran Maestro de
la Masonería Argentina por el periodo 1882-1885, teniendo como pro-Gran Maestro a Leandro A. Alem.

Cuando Sarmiento asumió la Presidencia todavía se combatía en el Paraguay (la guerra de 1865-70). La guerra iba a llevarse la vida de su querido hijo Dominguito. Sarmiento ya no volvería a ser el mismo, un profundo dolor lo acompañaría hasta su muerte.

Durante su presidencia siguió impulsando la educación, fundando en todo el país unas 800 escuelas y los institutos militares (Liceo Naval y Colegio Militar).

Sarmiento había aprendido en los EEUU la importancia de las comunicaciones en un país extenso como el argentino. Durante su gobierno se tendieron 5.000 kilómetros de cables telegráficos y en 1874, poco antes de dejar la presidencia pudo inaugurar la primera línea telegráfica con Europa.

Modernizó el correo y se preocupó particularmente por la extensión de las líneas férreas. Pensaba que, como en los EEUU, el tren debía ser el principal impulsor del mercado interno, uniendo a las distintas regiones entre sí y fomentando el comercio nacional.

Pero estos no eran los planes de las compañías británicas inglesas, cuyo único interés era traer los productos del interior al puerto de Buenos Aires para poder exportarlos a Londres. En lugar de un modelo ferroviario en forma de telaraña, o sea interconectado, se construyó uno en forma de abanico, sin conexiones entre las regiones y dirigido al puerto.

Este es un claro ejemplo de las limitaciones que tenían los gobernantes argentinos frente a las imposiciones del capital inglés. La red ferroviaria paso de 573 kilómetros a 1.331 al final de su presidencia.

En 1869 se concretó el primer censo nacional. Los argentinos eran por entonces 1.836.490, de los cuales el 31% habitaba en la provincia de Buenos Aires y el 71% era analfabeto. Según el censo, el 5% eran indígenas y el 8% europeos. El 75% de las familias vivía en la pobreza, en ranchos de barro y paja. Los profesionales sólo representaban el 1% de la población. La población era escasa, estaba mal educada y como la riqueza estaba mal distribuida.

Sarmiento fomentó la llegada al país de inmigrantes ingleses y de la Europa del Norte y desalentó la de los de la Europa del Sur. Pensaba que la llegada de sajones fomentaría en el país el desarrollo industrial y la cultura. En realidad los sajones preferían emigrar hacia los EEUU donde había puestos de trabajo en las industrias. La Argentina de entonces era un país rural que sólo podía convocar, lógicamente a campesinos sin tierras. Y, para tristeza de Sarmiento, la mayoría de los inmigrantes, serán campesinos italianos, españoles, rusos y franceses.

Entre las múltiples obras de Sarmiento hay que mencionar la organización de la contaduría nacional y el Boletín Oficial que permitieron a la población en general, conocer las cuentas oficiales y los actos de gobierno. Creó el primer servicio de tranvías a caballo, diseñó los Jardines Zoológico y Botánico. Al terminar su presidencia 100.000 niños cursaban la escuela primaria.

Al finalizar su mandato en 1874 apoyó la candidatura del tucumano Nicolás Avellaneda. Se retiró de la presidencia pero no de la política. En 1875 asumió el cargo de Director General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires y continuó ejerciendo el periodismo desde “ La Tribuna “. Poco después fue electo senador por San Juan.

En 1879 asumió como ministro del Interior de Avellaneda, pero por diferencias políticas con el gobernador de Buenos Aires, Carlos Tejedor, renunció al mes de haber asumido.

Durante la presidencia de Roca ejerció el cargo de Superintendente General de Escuelas del Consejo Nacional de Educación. En la época en que Sarmiento fomentaba la educación popular, el índice de analfabetos era altísimo. En el campo había muy pocas escuelas porque la mayoría de los estancieros no tenían ningún interés en que los peones y sus hijos dejaran de ser ignorantes. Cuanta menos educación tuvieran más fácil sería explotarlos.

Pero Sarmiento trataba de hacerles entender que una educación dirigida según las ideas y los valores de los sectores dominantes, lejos de poner en peligro sus intereses, los reproducía y confirmaba. “Para tener paz en la República Argentina , para que los montoneros no se levanten, para que no haya vagos, es necesario educar al pueblo en la verdadera democracia, enseñarles a todos lo mismo, para que todos sean iguales, para eso necesitamos hacer de toda la República una escuela”.

De todas formas, le costó muchísimo convencer a los poderosos de que les convenía la educación popular y recién en 1882, logró la sanción de su viejo proyecto de Ley de educación gratuita, laica y obligatoria, que llevará el número 1420.

El cargo de Gran Maestro de la Masonería Argentina lo asume el 5 de mayo de 1882, luego de ejercer en 1881 la superintendencia de Consejo Escolar, trabándose en ruidosas polémicas con el resto de sus miembros que respondían a la línea conservadora católica del entonces ministro de Instrucción Pública, Culto y Justicia, Manuel D. Pizarro.

Siendo arbitrariamente destituido de dicho cargo por el Presidente Roca, se encuentra al frente de la redacción de “El Nacional”, desde donde da una doble y dura pelea contra el roquismo, por un lado, denunciando su maniobra de concentración de todo el poder en sus manos y por otro, en pro de la implantación de educación común laica, en réplica constante contra el sector ultramontano militante que tiene su órgano de prensa combativa en “
La Unión ”.

Su período de Gran Maestre debería haber durado hasta 1885, sin embargo, en setiembre de 1883 renuncia al mismo, siendo reemplazado por el Pro Gran Maestre -a la vez que amigo, discípulo político y compañero de causa en la lucha contra el régimen y a favor de la enseñanza laica-, Dr. Leandro N. Alem.

Su renuncia al cargo se inicia con la contestación pública que Sarmiento da al Presidente del Club Liberal, quien a través de la prensa lo había convocado como Gran Maestre de la Masonería a participar en la Manifestación que se estaba preparando para el 16 de setiembre de 1883 en pro de la enseñanza laica, pidiéndole a su vez que oficiase de intermediario para que concurriesen a ella las logias de su obediencia.

Lo cierto es que el sanjuanino al asumir el cargo en el seno de los “hermanos”, al pronunciar un discurso masónico que es una pieza oratoria brillante, había ordenado y mandado reiteradamente que guardaran el más estricto silencio sobre la investidura que acababa de asumir.

Era obvio, que siendo su meta central colaborar a la sanción de la ley de educación común laica, la trascendencia de su cargo de director de la Masonería , institución a la que los clericales pretendían presentar como la mano tenebrosa que alentaba ocultamente una supuesta campaña contra el catolicismo, le hubiera brindado a tales adversarios un poderoso argumento para descalificar la luminosa e incontrastable prédica de Sarmiento agitando los prejuicios de la época contra la Orden.

Por eso no duda en responderle al Club Liberal a través de las columnas de “El Nacional” que agradecía la invitación pero se disculpaba por no poder aceptarla, rechazando tanto el tratamiento que se le da en ella -el de Gran Maestre- como el pedido de invitación a las Logias, no sólo por hallarse desligado de ellas sino además porque sus mismos estatutos les impedían actuar corporativamente en tales asuntos.

Y con clarividencia meridiana pone al descubierto el accionar roquista tendiente a generar conflictos artificiales: “Pesaría una inmensa responsabilidad sobre el que se encargue de poner en cuestiones políticas y religiosas masones contra iglesias, extranjeros en este carácter contra argentinos o nacionales”.

Esta contestación despierta fuertes censuras de los masones contra él y el Supremo Consejo Grado 33 y Gran Oriente de la Argentina. Reunido en asamblea debe tratar el caso en sucesivas y agitadas jornadas, donde las opiniones no son uniformes. El pleito en el seno de la masonería se trasunta en algunos casos deformadamente en los diarios de la época, particularmente en “ La Prensa ”, revelando la obvia infidencia de algún infiltrado en aquellas reuniones secretas, tal como se hace notar en el mismo Libro de Actas de las mismas.

En verdad, la mayoría de los hermanos masones desconoce el trasfondo político que sustenta la actitud de Sarmiento, quien había penetrado con su aguda mente el meollo de la estrategia roquista y quería salvar a la masonería de caer en sus redes. Por eso brega denodadamente por que no se confundiera la sincera adhesión a una legislación liberal con el apoyo a un sistema de gobierno que desquiciaba las instituciones democráticas conquistadas en Caseros, en el que una clase dirigente sin principios utilizaba arbitrariamente el poder recurriendo al fraude y la intimidación, malversaba los fondos públicos y derrochaba la tierra, sembrando entre los ciudadanos “una desmoralización sin esperanza que destroza la vida nacional”, según denunciaba Sarmiento, quien no dudaba en traducir el lema del Presidente: “paz y administración” en su verdadero significado “rémington y empréstitos”.

Ante las severas críticas que recibió por algunos miembros de la Orden , que violaban la obediencia que se le debía por su alta investidura, el 5 de octubre de 1883 Sarmiento renuncia a la Gran Maestría , consciente de que nadie podía cuestionar su actitud ejemplar de masón.

Una de sus últimas actuaciones públicas data de 1885. El presidente Roca prohibió a los militares emitir opiniones políticas. Sarmiento, que no podía estar sin expresar su pensamiento, decidió pedir la baja del ejército, y opinar libremente a través de las páginas de su diario “El Censor”.

En el invierno de 1888 se trasladó al clima cálido del Paraguay junto a Aurelia Vélez, la hija de Dalmacio Vélez Sarsfiled, autor del Código Civil. Aurelia fue la compañera de Sarmiento durante los últimos años de su vida. Murió el 11 de septiembre de ese año, en Paraguay, como su hijo Dominguito.

Pocos años antes había dejado escrito una especie de testamento político: “Nacido en la pobreza, criado en la lucha por la existencia, más que mía de mi patria, endurecido a todas las fatigas, acometiendo todo lo que creí bueno, y coronada la perseverancia con el éxito, he recorrido todo lo que hay de civilizado en la tierra y toda la escala de los honores humanos, en la modesta proporción de mi país y de mi tiempo; he sido favorecido con la estimación de muchos de los grandes hombres de la Tierra ; he escrito algo bueno entre mucho indiferente; y sin fortuna que nunca codicié, porque era bagaje pesado para la incesante pugna, espero una buena muerte corporal, pues la que me vendrá en política es la que yo esperé y no deseé mejor que dejar por herencia millones en mejores condiciones intelectuales, tranquilizado nuestro país, aseguradas las instituciones y surcado de vías férreas el territorio, como cubierto de vapores los ríos, para que todos participen del festín de la vida, de que yo gocé sólo a hurtadillas”.

¡Chapeau querido hermano!

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La masonería y la independencia del Brasil

En estos días se conmemoró el grito “independencia o muerte” formulada por Pedro I en 1822. La historia de la independencia de este país está íntimamente ligada a la fundación del Gran Oriente del Brasil, obediencia madre de la masonería brasileña.

A pesar de la falta de material documental existente y la disponibilidad de algunos libros, poco se ha publicado sobre el papel importante, decisivo e histórico que la masonería, como institución, tuvo en los actos que precipitaron en la proclamación de la independencia política brasileña.

El objetivo principal, sin dudas, de la creación del Gran Oriente fue liderar con la masonería la lucha para la independencia del Brasil. Tan relevante fue su propósito que una vez logrado el objetivo, el Gran Oriente entró en un periodo de relativa calma en su participación pública.

Desde que fue conquistado en 1500, el Brasil fue una colonia portuguesa, siendo controlada desde la metrópolis de Portugal, Lisboa. No tenía por lo tanto libertad económica, administrativa y mucho menos libertad política.

184 años después en 1684 se inician las rebeliones conocidas con el nombre de “Movimientos nativistas”. El primero de ellos se llamó la revuelta de Bekman.

Con el inicio del siglo XVIII y con el desenvolvimiento económico e intelectual de la colonia, algunos grupos empezaron a pensar en la independencia política del Brasil, de forma que los brasileños pudiesen elegir sobre su propio destino. Ocurrió entonces la “Inconfidencia Mineira” (1789) que marcó la historia por el temperamento de sus seguidores; luego siguió la “Conjuracao Baiana” (1798) y la “Revolucao Pernambucana” (1817), todos ellos reprimidas por las autoridades portuguesas. En todos estos movimientos la masonería estuvo presente a través de logias masónicas.

Retomaremos en adelante algunos hitos importantes para establecer el clima donde surgiría la independencia. Hacia 1808 toda la familia real portuguesa se instala en Brasil, huyendo del avance de las tropas francesas. Durante esta época se produce un notable progreso de la colonia y pasa a tener una gran organización administrativa idéntica a un estado independiente. La familia decreta la apertura de los puertos, pero el aspecto económico pasa a ser cada vez más controlado por el capitalismo inglés.

Hacia 1810 las tropas inglesas expulsan a los franceses de Portugal y comienza a dominar el territorio portugués con el consentimiento de su rey, radicado en Brasil, todavía. Diez años después, cansados de la dominación inglesa y decadencia económica del país, los portugueses inician una revolución que obliga al rey partir hacia Lisboa, nombrando como regente del Brasil a su primogénito de 21 años, Pedro.

A pesar de haber logrado todas sus pretensiones, los portugueses veían con malos ojos el devenir favorable de su antigua colonia y desde el Brasil empezaban, de nuevo, los primeros cuestionamientos al primogénito portugués.

Uno de los primeros en salir al frente de la situación por el masón Cipriano José Barata, denunciando la trama contra el Brasil. Otro masón José Joaquín da Rocha funda, en su propia casa, el “Club de la Resistencia”, después transformado en el “Club de la Independencia”, donde se desarrollarán verdaderas reuniones masónicas.

El 17 de junio de 1822, la logia masónica “Comercio y Artes na idade de ouro”, en sesión memorable decide crear dos logias mediante el desdoblamiento de sus cuadros a través de un sorteo, surgiendo las logias “Esperanca de Niteroi” y “Uniao e tranquilidade”. Estas logias posibilitaron la creación del “Grande Oriente Brasílico o Brasiliano”, que luego pasaría a ser denominado “Grande Oriente del Brasil” (GOB).

Para entonces Pedro I había convocado a una constituyente para elaborar la Constitución más adecuada para el Brasil. El objetivo principal de la creación del GOB fue instalar la masonería como institución en la lucha por la independencia política del Brasil, conforme consta de forma explícita en las primeras actas de las reuniones.

En agosto de 1822 el príncipe Pedro I, ya masón, tomó la medida más dura en relación a Portugal, declaró enemigas las tropas portuguesas que desembarquen en el Brasil sin su consentimiento.

El 14 del mismo mes y año, parte hacia el interior del País para apaciguar los descontentos y en la madrugada del 7 de setiembre se encontraba en la cima de la colina Ipiranga. En ese momento, y en acuerdo al momento político, proclamó al Brasil independiente de Portugal.

Los rituales en la masonería

En las logias medievales, terminado el proceso de aprendizaje, el neófito solicita a su admisión en una de ellas. Llegado el día de la misma, el neófito, a quien se había entregado un símbolo que habría de reproducir posteriormente en todas sus obras, se presentaba en el lugar de reunión, convenientemente acondicionado para la ceremonia.

Tras adoptar el aspecto de un mendigo, desnudándole el pecho y el pié izquierdo, se le vendaban los ojos y era conducido a una puerta que se le abría tras llamar con fuerza tres veces. El aspirante era conducido ante el maestro, ante quien se arrodillaba y escuchaba una plegaria a Dios; después, daba tres vueltas a la habitación, se colocaba ante la puerta con los pies en ángulo recto daba tres pasos hacia el maestro y extendía su mano derecha sobre una mesa sobre la que se encontraba, abierto, el libro de los Evangelios, además de una escuadra y un compás; entonces, juraba obedecer las leyes de la cofradía, cumplir con sus obligaciones y guardar en secreto lo que ya sabía y pudiera aprender en el futuro.

Acabado e juramento, se le quitaba la venda, se le entregaba un mandil nuevo y se le comunicaba la contraseña, el saludo y el toque de los aprendices masones.

Cada Rito de la masonería moderna, y hay muchos, posee su propia variante de este ritual y un número de grados que le es propio; desde los 3 de la Masonería Azul a los 99 del Rito de Menfis y Misraim, pasando por los 7 del Rito Escocés Rectificado y los 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Los grados de cada Rito tiene sus propios ritos, juramento, símbolos, etc.; cada uno de ellos es una etapa que el masón alcanza en su recorrido. Pese a la innumerable variedad de grados que existen de unos Ritos a otros, todos ellos comparten y tienen como base tres grados fundamentales, que conforman la llamada Masonería Simbólica y son: Aprendiz, Compañero y Maestro.

El grado de Aprendiz está relacionado con la falta de conocimiento. El neófito es introducido en la logia con los ojos vendados y desprovistos de metales, pues se trata de un lugar de paz. Al igual que en el rito medieval, lleva el pie y el pecho izquierdos desnudos en señal de pobreza, humildad y, tras pasar las pruebas de la tierra, el aire el agua y el fuego, se le quita la venda y, de un modo simbólico, es entonces cuando ve la luz del conocimiento.

El grado de Compañero está relacionado con esos viajes de formación que antaño realizaban algunos albañiles a la búsqueda de los nuevos conocimientos que pudieran brindarle otros compañeros masones. En este grado, el masón debe viajar simbólicamente en pos del conocimiento y a descubrir el mundo.

El tercer grado, el de Maestro, está relacionado con la muerte y la resurrección; la figura central del mismo es Hiram, un personaje experto conocedor del trabajo de los metales que trabajó para Salomón en la construcción del templo de Jerusalén. Asesinado por tres discípulos a quienes no quiso confiar su secreto de maestro, fue enterrado por éstos, quienes plantaron sobre su tumba una acacia. Localizada y arrancada la acacia por los grupos que partieron en busca del maestro desaparecido, este resucitó en el espíritu de quienes los encontraron. El rito de paso al grado de Maestro reproduce la muerte, debida a la ignorancia y el fanatismo, y la resurrección mediante el saber y la tolerancia.

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